Abre Museo Regional de Palmillas sala que rescata la figura de Yanga, el libertador afrodescendiente

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El Museo Regional de Palmillas (MRP), del Instituto Nacional de Antropología e Historia, inauguró la sala Ñanga, mitos y legados de un cimarrón, en la que aborda la afrodescendencia en la región central de Veracruz y, sobre todo, rescata la figura del personaje que dio nombre al municipio donde se ubica el recinto: Yanga.

De acuerdo con el director del centro cultural, Fernando Miranda Flores, este nuevo núcleo expositivo “no está dedicado sólo al héroe de bronce, sino a un pueblo con una historia fuerte e importante que merece ser contada y conocida”.

El nuevo espacio muestra instrumentos musicales, así como de molienda, de origen africano, algunos de los cuales aún se utilizan para despulpar el café y triturar arroz. Además, explica lo importante que fue “la región en el cultivo de caña y de tabaco en la época virreinal, mediante la explotación de la mano de obra esclava, la cual sustituyó a la indígena, que había sido diezmada por las epidemias”, apuntó.

También se exhiben un par de óleos que retratan a Yanga. Uno de ellos, de carácter monumental, engalanaba el salón Yanga de la Casa Veracruz, en Xalapa. Fue resguardado y recuperado por el MRP; el otro sirvió de boceto para el monumento del héroe en la capital veracruzana, realizado en 2004.

Así, desde la historia, se desmitifica al héroe. “Por ejemplo, sabemos que Yanga no trabajó en una hacienda cañera, sino que se dedicaba al manejo de ganado; tuvo un cargo y rango en una hacienda de españoles, lo que le permitió conocer el sistema legal virreinal y fue la base sobre la que exigió derechos de la misma forma que se daban a la población originaria. También se desentraña el tema de su muerte alrededor de 1618 y se aclara que la fundación del pueblo es posterior al hecho”, puntualizó.

HISTORIA DEL RECINTO

Miranda Flores recordó que la construcción del museo comenzó en 2001 con auspicio del ayuntamiento de Yanga. El grueso de su acervo era arqueológico, más de 2 mil 600 piezas prehispánicas procedentes de la comunidad de Palmillas. Debido a la falta de material etnográfico, el tema afrodescendiente quedó inserto en la sección dedicada a la historia regional.

No obstante, tras su apertura se dieron pasos en esa dirección: “Nos preocupamos por generar conciencia sobre el tema. Cuando llegamos, nos enfrentamos a una población con alta migración por parte de sus jóvenes, quienes se desarraigaban al no encontrar motivos de orgullo”.

El experto explicó que generaron una identidad local a partir de visitas guiadas a menores de edad, “lo que resultó en que, en el censo de población de 2020, uno de cada tres de sus pobladores se asumiera como afrodescendiente”. Esto convierte a Yanga en el segundo municipio de esa entidad –después de Tamiahua– con más gente con esa autoadscripción.

En paralelo, a partir de las gestiones para que la demarcación formara parte de los sitios de memoria de la esclavitud y las poblaciones africanas y afrodescendientes de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, se buscó reforzar la temática en el museo.

EL LIBERTADOR

En 1579, el africano Yanga fue llevado en condición de esclavo a la Nueva España, específicamente a la zona de haciendas cañeras y estancias de ganado en el valle de Orizaba, Veracruz. Era originario de la nación Bran, donde de no haber sido prisionero se hubiera convertido en rey, de acuerdo con información de la Secretaría de Cultura federal.

Una vez en territorio novohispano, “Yanga escapó y se estableció en palenques ubicados en las faldas de la sierra de Zongolica, en la sierra Madre Oriental, en compañía de otros africanos que también buscaban la libertad”. Así, se convirtió en su líder y se encargó de la administración civil y política del grupo durante más de 30 años.

El grupo se volvió muy fuerte, incluso asaltaban el camino real hacia el puerto de Veracruz, lo que ocasionaba pérdidas al virreinato. Por esta razón, las autoridades españolas emprendieron una expedición armada en nombre del virrey Luis de Velasco y al mando del capitán Pedro González de Herrera, a fin de frenar la sublevación.

El encuentro ocasionó un enfrentamiento, pero la resistencia del ejército de Yanga obligó al virrey a negociar con los africanos. Luego de una tregua que incluyó algunas condiciones, el grupo y sus descendientes consiguieron su libertad.

Con información del diario LA JORNADA.