El Departamento de Defensa de Estados Unidos ordenó que aproximadamente 1,500 soldados en servicio activo se mantengan en estado de preparación ante un posible despliegue en el estado de Minnesota, en medio de un aumento de tensiones derivado de una operación federal masiva del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en esa entidad.
De acuerdo con funcionarios de defensa que hablaron bajo condición de anonimato, la orden afecta a dos batallones de infantería de la 11 División Aerotransportada, unidad con base en Alaska y especializada en operaciones en condiciones árticas, lo que facilitaría su eventual intervención en el clima invernal de Minnesota.
Las fuentes precisaron que el despliegue solo se concretaría si el presidente Donald Trump decide invocar la Ley de Insurrección de 1807, una legislación de uso excepcional que otorga al mandatario la facultad de emplear tropas federales para realizar funciones de orden público dentro del territorio nacional.
Amenazas de uso de la fuerza y rechazo local
La medida surge tras las advertencias del presidente Trump de recurrir a la fuerza militar contra lo que ha denominado “agitadores e insurrectos” que se oponen a las redadas del ICE. Aunque el mandatario afirmó recientemente que no ve razones para aplicar la Ley de Insurrección “en este momento”, también dejó claro que está dispuesto a hacerlo si lo considera necesario.
La posible activación de esta ley ha generado preocupación y rechazo entre autoridades estatales y locales. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, solicitó de manera directa a la Casa Blanca frenar lo que calificó como una “campaña de represalias” y llamó a “bajar la temperatura” del conflicto.
Históricamente, la Ley de Insurrección fue utilizada por última vez en 1992, durante los disturbios registrados en Los Ángeles. Su eventual aplicación en el contexto actual ha reavivado el debate sobre el uso de fuerzas armadas en asuntos de seguridad interna.
Por su parte, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, evitó desmentir las órdenes de preparación y se limitó a señalar que el Ejército de Estados Unidos está listo para ejecutar cualquier instrucción que emita el comandante en jefe.
Con información de The Associated Press.



