SENTIDO COMÚN

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Gabriel García-Márquez

ENERO, LA CUESTA QUE MÁS CUESTA

Enero sigue siendo el mes que siempre cobra facturas pendientes. Durante el año hay meses que pesan más que otros, meses que aprietan el bolsillo y obligan a hacer malabares para cumplir con compromisos inevitables. Pero, sin duda, el que más nos cuesta es enero. Es el mes en que confluyen los pagos anuales con los rezagos del año anterior, esos que no pudimos cubrir porque diciembre, como casi siempre, se nos fue de las manos entre fiestas, vacaciones, reuniones familiares y regalos que, aunque nacen del afecto, terminan cobrándose con intereses.

PAGOS QUE NO ESPERAN Y BOLSILLOS VACÍOS

Este año no ha sido la excepción. Enero es un mes largo en el calendario, pero corto en el bolsillo. Los días transcurren con prisa y, cuando menos lo esperamos, ya pasó la primera quincena y seguimos sin poder cubrir los pagos de inicio de año: el predial, la tenencia o los derechos vehiculares, la verificación, las cuotas anuales de colegios o asociaciones, los impuestos, además de los gastos fijos que no perdonan fecha como teléfono, luz, gas, agua, renta, seguros, colegiaturas, sueldos, hipoteca, supermercado, medicamentos, gasolina o transporte público, etcétera.

TARJETAS, TANDAS Y DEUDAS ACUMULADAS

A lo anterior se suman compromisos que parecen pequeños, pero que pesan igual: la tanda para algunos y las tarjetas de crédito para casi todos. Estas últimas se convierten en una extensión del ingreso, pero también en una trampa silenciosa que prolonga la cuesta por varios meses más, dejando a muchas familias atrapadas en un círculo de pagos mínimos e intereses crecientes.

CUANDO LA CRISIS GOLPEA A TODOS

La realidad es cruda, porque no hay dinero que alcance para la mayoría de las familias. En un país que vive una crisis económica permanente, las empresas tampoco son ajenas a la presión financiera. Los recortes de personal y de gasto corriente se vuelven frecuentes, y el impacto recae directamente en el empleado o, peor aún, en quien pierde su fuente de ingreso. Ante la falta de opciones, muchos recurren a casas de empeño o a préstamos de emergencia, comprometiendo el futuro inmediato con promesas de pago difíciles de cumplir.

DESPUÉS DE LA ROSCA LLEGA LA CRUDA REALIDAD

Enero también tiene un peso emocional. El contraste entre la euforia decembrina y la sobriedad del inicio de año resulta brutal. Se apagan las luces, se guardan los adornos, se termina la rosca de Reyes y con ella las últimas señales de fiesta.

Lo que queda es la realidad con sus días presurosos y las cuentas por pagar. Y mientras no existan incentivos para las pequeñas empresas y políticas públicas que alivien la carga de las familias, enero seguirá siendo, año con año, la cuesta más pesada y la que más nos cuesta.

El año que estamos comenzando no pinta nada bien, toda vez que los precios siguen al alza, la gasolina está más cara y los precios de la canasta básica no paran de subir, de manera que habrá que ajustarse el cinturón y tratar de organizar el gasto depurando las finanzas personales, gastando menos y ahorrando más.