El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró ayer que su ejército comenzará operaciones por tierra para combatir a organizaciones que trafican drogas, e insistió en que el Golfo de México debería llamarse “Golfo de América”, llegando a sugerir en tono de broma que pensó en nombrarlo “Golfo Trump.
“Designamos al Tren de Aragua, a la MS-13 y a los cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras. Los hemos golpeado duro. Han visto lo que hemos hecho en el agua. Estamos empezando a hacerlo por tierra”, afirmó el magnate en conferencia realizada por el primer aniversario de su regreso a la Casa Blanca.
En otro tema, Trump dijo: “¿Por qué se llama Golfo de México? Debería ser Golfo de América… Iba a llamarlo Golfo Trump, pero pensé que me matarían si lo hacía. Quería hacerlo, pero decidí no hacerlo. Es broma… suena bien, sin embargo. Quizá podríamos hacerlo… No es demasiado tarde”.
Afirmó que “por primera vez en medio siglo” Estados Unidos experimenta cambios en las tendencias migratorias y que “hay más personas saliendo que entrando”.
Trump también aseguró que no tiene interés en hablar con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado a Nueva York en medio de bombardeos de sus fuerzas en Venezuela el pasado 3 de enero. “Creo que mis abogados no estarían contentos”.
Indicó que le “encantaría” involucrar a la opositora María Corina Machado en la transición en la república bolivariana, y la calificó como “una mujer increíblemente amable”.
Consultado sobre qué tan lejos irá su pretensión de apropiarse de Groenlandia, Trump respondió sólo: “Se darán cuenta”.
Sobre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), afirmó: “creo que encontraremos una solución que dejará a la OTAN muy satisfecha y a nosotros también”, y volvió a señalar que la alianza sin el apoyo de Washington “no es muy fuerte”.
Anunció que no asistirá a una reunión del G-7 este jueves en París, a la que lo invitó el presidente francés, Emmanuel Macron, porque éste “no estará mucho más tiempo en el poder”, y se jactó de que su propuesta de Junta de Paz para Gaza “podría reemplazar” a la Organización de Naciones Unidas, que, aseguró, “no ha sido de mucha ayuda”.
“Deberían haber resuelto todas las guerras que yo resolví. Nunca recurrí a ellos. Ni siquiera pensé en hacerlo. Deberían poder resolver esas guerras, y no lo hacen”, aseveró el mandatario.
DUDA ESPECIALISTA DE LA SALUD MENTAL DE TRUMP
Jonathan Reiner, un destacado médico cardiólogo que durante muchos años trató al fallecido vicepresidente Dick Cheney, pidió que se investigue la aptitud mental del presidente Donald Trump.
Reiner afirmó que la extraordinaria carta de Trump al primer ministro de Noruega debería “desencadenar una investigación bipartidista del Congreso”.
En su agresiva persecución del territorio danés de Groenlandia, Trump se dirigió al primer ministro noruego, Jonas Gahr Stoere, en una carta filtrada el lunes, en la que advertía que “ya no siente la obligación de pensar sólo en la paz” tras ser desairado para el Premio Nobel de la Paz.
“Esta carta y el hecho de que el presidente ordenara que se distribuyera a otros países europeos deberían desencadenar una investigación bipartidista del Congreso sobre la idoneidad presidencial”, escribió Reiner en X.
Trump se jactó en repetidas ocasiones de “sacar sobresaliente” en los exámenes cognitivos y la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó previamente que el presidente “no tiene nada que ocultar” respecto a su salud.
Reiner no fue la única voz destacada que cuestionó la aptitud mental del mandatario.
“El presidente de Estados Unidos padece una enfermedad mental extrema y está poniendo en peligro la vida de todos nosotros”, afirmó el representante demócrata Yassamin Ansari. “La 25 Enmienda existe por una razón: tenemos que invocarla inmediatamente”.
Sus compañeros demócratas, el senador Ed Markey y el representante Eric Swalwell, de California, también pidieron invocarla a raíz de la carta. La enmienda permite al gabinete del presidente destituirlo si un número suficiente de miembros vota a favor.
Eliot A. Cohen, profesor emérito de Johns Hopkins y ex consejero del Departamento de Estado, indicó: “sólo hay una explicación posible a la nota de Trump al primer ministro noruego: enfermedad mental”.
El economista sueco Anders Aslund, presidente del Consejo Asesor Internacional del Centro de Investigación Social y Económica, se preguntó en una publicación en la red social X: “¿Estados Unidos no es capaz de proporcionar a Trump el tratamiento mental necesario?”
Con información del diario LA JORNADA.



