Prosa aprisa

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Prosa aprisa

El ORFIS confirma el brutal saqueo que hubo en los ayuntamientos

Arturo Reyes Isidoro

El 2 de octubre del año pasado, la Auditora General del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) del Estado de Veracruz, Delia González Cobos, se declaró “daltónica” cuando de auditar a los ayuntamientos se trata. “Nosotros no advertimos los colores, nosotros somos daltónicos, yo recibo a todos los alcaldes, yo no veo colores, trabajamos para los resultados”, expresó y dijo que a “mucha gente” no le gustaba que hicieran un trabajo impecable, pulcro, ético y profesional.

Su respuesta fue por una pregunta que le habían hecho a propósito de que los alcaldes de entonces de Veracruz y Boca del Río, Patricia Lobeira Rodríguez y Juan Manuel Unánue Abascal, respectivamente, ambos del PAN, habían resultado sin observaciones en la Cuenta Pública 2024. Entonces, de los 212 municipios, solo 38 habían resultado sin daño patrimonial. Porque su actuación (concluirá su periodo legal en septiembre próximo) como auditora ha sido técnica profesional (por decirlo de alguna manera), no política, cobra relevancia lo que manifestó este miércoles al comparecer en el Congreso del estado.

Lamentó que aun cuando el ORFIS llevó a cabo la capacitación para que las autoridades municipales tanto salientes como entrantes y las transiciones de entregarecepción ocurrieran de manera tranquila, algunas autoridades se llevaron desde documentos hasta muebles y computadoras e incluso intentaronllevarse vehículos, como en el caso de la exalcaldesa de Mixtla de Altamirano, Norma Estela Hernández. En efecto, acompañada por el propio presidente de la Jucopo, diputado Esteban Bautista Hernández, durante mayo recorrieron el estado capacitando a los alcaldes salientes, y en noviembre a los entrantes, que iban a recibir.

Confirmó una queja y denuncia del PT, aliado de Morena

De alguna forma, confirmó la denuncia mediática que dos días antes hizo el dirigente estatal del PT, Vicente Aguilar, de que presidentes municipales salientes de varios partidos políticos, la mayoría de Morena, estaban exigiendo a ediles petistas entrantes que firmaran documentos de entrega-recepción sin leerlos, “y si no se enojan”, como había ocurrido en Lerdo de Tejada, lo que provocó un enfrentamiento entre la alcaldesa morenista y el síndico petista. Dijo entonces que incluso en algunos ayuntamientos el Cabildo no había sesionado. Otro caso que mencionó fue el de Tantima.

Los señalamientos, esta vez, no han sido de diputados, alcaldes entrantes o dirigentes de partidos políticos de la oposición, ni de la prensa plural, independiente y crítica, sino de la propia máxima autoridad en materia de auditoría y del dirigente de un partido semioficial, aliado de Morena, por lo que a confesión de parte, relevo de pruebas. Del saqueo que cometieron los alcaldes salientes, en forma oportuna la prensa de todo el estado dio cuenta a la opinión pública. Los testimonios, pues, son múltiples.

Nadie recuerda un saqueo tan inmisericorde y despiadado

Para tratar de ser lo más puntual posible, he cruzado información y recuerdos con viejos periodistas, como yo lo soy, y con actores políticos de muchos años, de diversos partidos políticos, y nadie recuerda un saqueo inmisericorde y despiadado, un atentado contra el patrimonio de los veracruzanos, de gran calado, como el cometido con Morena en el poder y por muchos morenistas que llegaron a las presidencias municipales estando ya los guindas en la Presidencia y en la gubernatura.

No que en el pasado no hubiera actos de corrupción, e incluso del priismo en el poder viene la famosa frase “El año de Hidalgo”, porque rima con “Chingue a su madre el que deje algo”, como también se puso de moda entonces el chiste de que ya fuera, el alcalde saliente se enteraba que el entrante había encontrado cinco pesos en el cajón y entonces se sorprendía y lamentaba: “¡Cómo! No los vi”. Ningún robo al pueblo se justifica, pero en aquellos tiempos sí, le metían mano al cajón y no había ningún edil, alcalde, síndico y regidor que saliera pobre o clase media como había llegado, sino ya nuevo rico, robaban pero no saqueaban, como lo han hecho ahora y lo confirma la propia autoridad auditora.

Pero Morena se vendía como El Castillo de la Pureza

En sus campañas y cuando llegaron al poder, Morena se vendió como el partido non plus ultra de la legalidad, la transparencia, la honestidad, la rendición de cuentas, la pureza andando contra la corrupción, la austeridad republicana, la pobreza franciscana, cuando mucho la medianía juarista, intolerante contra la impunidad, vamos, el uyuyuy de los partidos políticos habidos y por haber, el paraíso político terrenal, tanto que se proclamaron, hágame usted de refabróncavor, “La esperanza de México” y se inventaron el mejor chiste que los pinta solos: “Primero los pobres”.

Roban y saquean porque se saben impunes

¿Por qué no obstante los cursos de capacitación, las recomendaciones, la cantaleta de “No mentir, no robar, no traicionar”, la blandengue recomendación de Claudia Sheinbaum “Pórtense bien”, los morenistas (y de otros partidos políticos, cómo no) robaron a manos llenas, saquearon, se llevaron documentos oficiales, discos duros con bases de datos de estados contables? Simple y sencillamente porque saben que algo que caracteriza también a Morena y sus gobiernos es la impunidad, porque vieron cómo en el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez robaron a manos llenas y en lugar de llamarlos a cuentas, hacerlos a que devolvieran lo robado, los premiaron con alcaldías, diputaciones, nuevos cargos públicos federales y hoy todos se pasean impunes e incluso gozan de la protección del actual gobierno.

Llegó a tanto la audacia y el cinismo en el morenismo que una alcaldesa saliente, ahora ex, la de Mixtla, quiso sorprender a la autoridad legislativa ¡de su mismo partido!, a la vista de todos, o sea, robaron y han intentado saquear sin ningún recato ni siquiera en forma discreta, porque el escándalo ha sido público, pero las autoridades del Gobierno del Estado, incluida la Contraloría, se han hecho de la vista gorda o han volteado a ver hacia otro lado. ¿Dónde estuvieron los contralores internos municipales que no vigilaron el buen uso de los recursos públicos, que los gastos y pagos se sustentaran con documentos válidos, que se llevaran de forma impecable los estados contables para facilitar la entrega-recepción?

¿Por qué se llevaron documentos los alcaldes salientes? Para ocultar las verdaderas mafias que se crearon en Morena, en la que diputados crearon sus propias constructoras y despachos contables y de auditoría, y con su poder de autorizar o rechazar ejercicios de Cuentas Públicas obligaron, bajo amenazas de proceder en su contra si no se sometían, a que les dieran las obras públicas y contrataran sus despachos, creando un monopolio oficial que los ha sacado de chairos para siempre y a todas sus generaciones de descendientes. Todos esos “constructores”, “contadores” y “auditores” no resistirían una auditoría en serio. Corrupción, pues, corrupción y más corrupción con impunidad protectora y hasta cómplice, impunidad y más impunidad.

Para colmo, hay terrorismo de Estado y municipal contra trabajadores

Como si lo anterior no bastara, a la redacción de Referentemx.comha llegado gran cantidad de mensajes de empleados públicos de diferentes dependencias estatales, así como de varios ayuntamientos de la entidad, exponiendo la incertidumbre laboral que viven. La gran mayoría coincide en que existe un gran caos político-administrativo inédito en todo el estado, y que no recuerdan una situación parecida donde todo estuviera fuera de control.

Recuerdan que en sexenios pasados bastaba con que hubieranparticipado en actividades proselitistas y ser parte del equipo de alguna figura de alto nivel para obtener empleo, o en caso de ya tenerlo poderlo conservar, “echándole ganas” y obedeciendo instrucciones partidistas, incluso sin tener experiencia técnica en el puesto asignado, pero mencionan que hoy día nada ni nadie les garantiza estabilidad laboral, son constantes los despidos, así como la falta de pago en secretarías como las de Salud, Educación y Desarrollo Económico y Portuario, y en alcaldías como las de Xalapa y Coatzacoalcos, que los tienen con los nervios muy desgastados por el temor a que sean víctimas de estas afectaciones institucionales.

Aseguran que no existe ningún respeto para los trabajadores, que no importan los años de antigüedad, la experiencia, lo que aportan al servicio público, si tienen alguna discapacidad o familia, mucho menos para quién han servido, qué trabajo han hecho en las colonias o en sus lugares de origen para fortalecer la votación en beneficio del partido oficial Morena a pesar de haber colaborado, así sea obligados, en las pasadas elecciones estatales y municipales todos los días, fuera de horario laboral, con sus propios recursos, promoviendo el voto y movilizando a familiares, amigos y vecinos bajo la promesa de conservar su empleo.

Amparo a Lafita, palo a la Fiscalía; recobró su libertad

Por fortuna, gracias a un amparo a la media noche del miércoles-jueves, el periodista Rafael Lafita León, de Coatzacoalcos, al que la Fiscalía General del Estado acusó de terrorismo, obtuvo su libertad gracias a un amparo federal, pero en cambio está vivo, impune y rampante el terrorismo de Estado y municipal contra miles de trabajadores veracruzanos, totalmente impotentes e indefensos, porque Morena tiene el control total de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y no hay quién los defienda. Pero este viernes habrá que ver y escuchar a Claudia Sheinbaum, de visita a Veracruz, hablar de humanismo, justicia social y escuchar todas las zarandajas que se le ocurran. Estamos con los empleados. Este espacio es suyo.

El amparo al periodista constituye el primer palo, duro y a la cabeza, contra la Fiscalía General del Estado y exhibe la arbitrariedad y el abuso con el que actúa. Quien queda impune es el juez de control, José Guadalupe Nucamendi Albores, quien validó la atrocidad cometida contra el comunicador. Cuántos veracruzanos inocentes más serán sus próximas víctimas.

Y Delia ya se despidió

Fuera del texto de su mensaje que llevaba escrito, la Auditora General del ORFIS, Delia González Cobos, prácticamente se despidió en su comparecencia en el Congreso. En un momento dado se le quebró la voz y antes de que cualquier otra cosa sucediera, todos los asistentes la interrumpieron con un fuerte y prolongado aplauso. Se va, pues, cortando rabo y oreja