Aunque la sucesión gubernamental en Veracruz se ve distante. El Senador Manuel Huerta, acelerado por su círculo cercano, se apresta a cambiar de oficinas para instalarse en un espacio digno de quien aspira, por segunda vez, a ser gobernador del Estado… Endulzado el oído por un contertulio, se deja llevar por el canto de las sirenas y asiente que es necesario dejar atrás el espacio sencillo que ocupó durante algún tiempo en Xalapa para dar conferencias de prensa y dictar línea crítica sobre el gobierno del Estado, y su titular, pensando que ello lo acercará más a la tan ansiada silla de Palacio de Gobierno. En una conversación en poder de este medio, se escucha a su interlocutor decirle al senador morenista: “incluso yo le diría, eso lo tiene que ver ya con Ricardo más adelante; tampoco es acelerar esto; pero ya necesita montar una Casa de Campaña; o una Casa de Enlace profesional, ¿sí me explico?; ya para tener, datos, señas, de las personas con las que se está contactando; hoy veo ya esas condiciones; el año pasado no había todavía esa madurez o efervescencia; ¿ha visto a los gringos cuando van a hacer recaudación para su campaña?, desde que hacen su camión para recorrer el país, o su distrito; ¿no?; un asunto así, pero ya profesional; no la combi, ¿si me explico?… Esa oficina que tiene, es inservible; probablemente la esquina, que fue lo primero que nos ofrecieron, ¿se acuerda?… El lugar es genial; necesita tener una verdadera oficina”. Esta historia continuará…



