Tras meses constantes de expansión, los bancos ponen fin a la fuerte colocación de tarjetas de crédito. Una depuración de plásticos que no se usan y mayor cautela de estos intermediarios resultó que, entre octubre y noviembre, se cancelaran más de 2 millones de plásticos.
En octubre, los bancos reportaron récord de tarjetas de crédito en circulación, con 40 millones 368 mil 808; para noviembre, la cifra disminuyó a 38 millones 22 mil 468, una desaparición de 2 millones 346 mil 340 plásticos, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Aunque en mayo del año pasado, indican los datos oficiales, ya se había presentado una alta cancelación de tarjetas de crédito –con poco más de 700 mil—, no ocurría una tan masiva desde diciembre de 2017, cuando se cancelaron poco más de 2.4 millones.
Para la banca, las tarjetas de crédito no sólo representan ingresos por intereses y comisiones, sino también una relación constante con el cliente, basada en el consumo y la confianza, con la que se paga desde la despensa hasta emergencias. Por eso, más que un simple plástico, las tarjetas se han convertido en uno de los principales engranajes que sostienen la operación y el crecimiento del sistema bancario.
De hecho, el negocio de las tarjetas de crédito figura como aquel que tiene mayor relevancia en la cartera de préstamos destinados al consumo de las familias, al concentrar 37 por ciento de esos financiamientos, o el equivalente a 4 de cada 10 pesos, según la información oficial.
Ni siquiera en la pandemia de covid-19 los bancos o los usuarios de estas instituciones cancelaron tal cantidad de tarjetas. En ese periodo de la crisis sanitaria y económica, se suspendieron 700 mil plásticos, informó la CNBV.
CRECE DEMANDA DE CETES PESE A LA CAÍDA DE SU RÉDITO
Por otra parte, el Banco de México (BdeM) reportó que en marzo de 2023, la tasa de interés de los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) a 28 días alcanzó 11.34 por ciento. De acuerdo con cifras oficiales del banco central, al cierre de enero de 2026 se ubicó en 6.95 por ciento, es decir, que en poco menos de tres años, el rendimiento de este instrumento de deuda gubernamental bajó 4.39 puntos porcentuales.
La disminución en el rédito de dicho instrumento se enmarca en el ciclo de reducción de la tasa de interés interbancaria de equilibrio (tasa objetivo) que el BdeM comenzó en marzo de 2024. En esa fecha, la tasa se encontraba en 11.25 por ciento –nivel máximo alcanzado tras el ciclo de alzas que se inició en 2021– y la Junta de Gobierno decidió un primer ajuste a la baja de un cuarto de punto porcentual, para ubicarla en 11 por ciento.
En ese entonces, la tasa de rendimiento otorgada por los Cetes a 28 días aún se encontraba en 11 por ciento. Desde que comenzó el ciclo a la baja, BdeM ha hecho 12 recortes consecutivos a la tasa que determina el costo al que se financian empresas y familias. Los primeros cuatro fueron de un cuarto de punto porcentual, luego siguieron cuatro de medio punto y, posteriormente, cuatro más de un cuarto de punto para dejarla en el 7 por ciento en el que se encuentra.
Así, el banco central ha aplicado bajas consecutivas a las tasas en la mayoría de sus reuniones bimestrales. El ciclo incluyó ajustes de medio punto porcentual en varias ocasiones durante 2024 y 2025, así como recortes de un cuarto de punto.
La tasa de Cetes a 28 días se encuentra en 6.95 por ciento, ligeramente por debajo de la tasa objetivo del BdeM, lo que es consistente con las condiciones de liquidez y las expectativas del mercado sobre el fondeo interbancario a corto plazo.
En la subasta del pasado 27 de enero el gobierno colocó 5 mil millones de pesos en Cetes a 28 días. La demanda fue de 24 mil 900 millones de pesos, equivalente a una cobertura de 4.98 veces el monto ofertado, superior a la de subastas previas y reflejo de un interés sostenido de los inversionistas por este instrumento de corto plazo pese a la trayectoria descendente de los rendimientos.
Los Cetes funcionan de manera parecida a un pagaré en el que una persona presta dinero a otra (gobierno) a un plazo determinado y con un rendimiento establecido. Es posible adquirirlos con una inversión mínima de 100 pesos.
Este instrumento de deuda gubernamental de menor plazo responde directamente a los ajustes en la postura monetaria de BdeM y a expectativas del mercado sobre la evolución del fondeo interbancario.
Con información del diario LA JORNADA.



