La inversión pública en infraestructura registró durante 2025 su mayor desplome desde que existen registros oficiales, al cerrar el año con una reducción anual de 28.4 por ciento, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El ajuste ocurrió en un contexto de creciente presión sobre el presupuesto federal, derivada del aumento sostenido de gastos considerados ineludibles, como el pago de pensiones, el servicio de la deuda pública y las transferencias a estados y municipios. En términos reales, el gasto en infraestructura del año pasado fue equivalente al ejercido en el primer año del sexenio anterior.
Durante 2025 se destinaron 769 mil 961.8 millones de pesos a infraestructura pública, monto que no sólo representa la mayor caída en 35 años, sino que también ubicó a este rubro en uno de sus niveles más bajos como proporción del producto interno bruto (PIB), con apenas 2.2 por ciento.
Desde 2024, el propio gobierno federal había anticipado una contracción en la inversión pública, asociada a la conclusión de los grandes proyectos de infraestructura impulsados en la administración pasada, los cuales llevaron por primera vez este concepto por encima del billón de pesos. Parte de esa expansión se financió con mayor endeudamiento, lo que elevó el déficit público a 5.7 por ciento del PIB y obligó a recortes en el presupuesto de 2025.
Aunque los sectores de comunicaciones y transportes, con un crecimiento de 89.2 por ciento, y salud, con un avance de 18.9 por ciento, mostraron incrementos relevantes, el resto de los rubros de la inversión física presupuestaria registraron retrocesos significativos.
El sector energético cayó 32.7 por ciento, una de sus contracciones más severas desde 2017. Dentro de este rubro, la inversión en hidrocarburos se redujo 34.3 por ciento y la del sector eléctrico disminuyó 24 por ciento. En educación, el gasto en infraestructura retrocedió 25.7 por ciento, mientras que en abastecimiento, agua potable y alcantarillado la caída fue de 64.4 por ciento, la más pronunciada desde que hay registro.
Este desplome ocurrió en paralelo al crecimiento de otros compromisos presupuestarios. En 2025, el gasto en pensiones aumentó 6.8 por ciento para alcanzar un billón 611 mil 220.5 millones de pesos, cifra que supera en 109.3 por ciento lo destinado a infraestructura. Asimismo, el pago de intereses de la deuda ascendió a un billón 310 mil 761.3 millones de pesos, 70.2 por ciento más que la inversión productiva del Estado.



