Alberto Castañeda Mondragón, migrante veracruzano de 31 años, sufrió lesiones que pusieron en riesgo su vida y le provocaron la pérdida de recuerdos fundamentales, incluida la memoria de que tenía una hija, luego de presuntamente ser golpeado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota.
De acuerdo con su testimonio, Castañeda fue detenido el 8 de enero frente a un centro comercial en St. Paul, cuando viajaba en el automóvil de un amigo. Relata que agentes de ICE lo sacaron por la fuerza del vehículo, lo arrojaron al suelo, lo esposaron y comenzaron a golpearlo con una porra metálica, incluidos impactos directos en la cabeza. Posteriormente, asegura, fue arrastrado a una camioneta y trasladado a un centro de detención, donde la agresión continuó.
“Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron. Me pegaron en la cabeza con la misma barra con la que rompieron las ventanas del coche”, declaró.
Como resultado de la agresión, el migrante presentó ocho fracturas de cráneo y cinco hemorragias cerebrales. Los agentes informaron al personal médico que Castañeda se había lanzado de cabeza contra una pared; sin embargo, enfermeras y médicos cuestionaron esa versión desde el inicio.
Estudios de tomografía revelaron fracturas en la parte frontal, posterior y en ambos lados del cráneo, lesiones que —según especialistas— no son compatibles con una caída accidental. El Manual de uso de la fuerza de corporaciones policiales en Estados Unidos establece que las porras telescópicas no deben emplearse en la cabeza, cuello o columna vertebral, salvo en situaciones de amenaza letal. “Golpear la cabeza con una porra se considera potencialmente mortal”, explicó Joe Key, exteniente de policía y experto en uso de la fuerza.
Castañeda ingresó legalmente a Estados Unidos en marzo de 2022 con una visa de trabajo temporal. Tras su arresto, ICE determinó que había excedido la duración de su permiso; no obstante, un juez federal concluyó que la detención fue ilegal y ordenó su liberación.
Pese a la gravedad del caso, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende ICE, no respondió a solicitudes de comentarios ni ha informado sobre la apertura de una investigación formal. Tampoco se ha confirmado la existencia de grabaciones de cámaras corporales o de seguridad que documenten el arresto.
Un video difundido en redes sociales muestra los momentos posteriores a la detención: Castañeda aparece esposado, tambaleándose y siendo sostenido por varios agentes en un estacionamiento, mientras testigos gritan que no se resista y expresan temor por su vida.
Originario de Veracruz, el migrante llegó a Minnesota hace casi cuatro años y trabajaba como conductor y techador. Su salario sostenía a su padre, quien padece discapacidad y diabetes, así como a su hija de 10 años que vive en México.
Las secuelas neurológicas persisten. Problemas de memoria, equilibrio y coordinación le impiden trabajar y realizar actividades básicas sin ayuda. Sin seguro médico ni ingresos, depende del apoyo comunitario y de una campaña de recaudación de fondos.
“Ahora no puedo subirme a un tejado. No sé si podré volver a trabajar como antes”, señaló. Aunque agradece haber sobrevivido y sentirse respaldado por la comunidad, reconoce que vive con miedo. “Te quedas con la pesadilla de salir a trabajar o ir a comprar y que vuelvan a detenerte”.
Con información de AP.



