Recibe migrante veracruzano golpiza del ICE en Minesota; tiene ocho fracturas en el cráneo 

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Ocho fracturas en el cráneo y cinco hemorragias cerebrales, que pusieron en peligro su vida, son el resultado de una paliza que recibió el migrante mexicano Alberto Castañeda Mondragón, originario de Veracruz, a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Minesota, el pasado 8 de enero.

Su memoria quedó tan confusa después de los golpes que, en un primer momento, no podía recordar que tenía una hija; aún lucha por recuperar momentos entrañables, como la noche en que le enseñó a bailar. Los agentes del ICE lo sacaron del auto de un amigo en St. Paul, lo tiraron al piso y esposaron; luego lo golpearon en la cabeza con una porra de acero que habían utilizado para romper los vidrios del vehículo en el que viajaba. Después fue trasladado a un centro de detención donde continuaron los golpes. Lo siguiente que recuerda es la sala de emergencias y el intenso dolor.

Los agentes contaron a las enfermeras su versión, en la que supuestamente Castañeda Mondragón “se lanzó intencionalmente de cabeza contra una pared de ladrillos”.

Una tomografía computarizada mostró fracturas en la parte delantera, trasera y en ambos lados del cráneo, lesiones que según dijo un médico no eran “compatibles con una caída”.
Los manuales de formación y las políticas de uso de la fuerza de la policía estadunidense establecen que la porra telescópica ASP que emplearon contra el mexicano puede utilizarse para golpear los brazos, piernas y el cuerpo. Pero golpear la cabeza, el cuello o la columna vertebral se considera una acción potencialmente letal.

El gobernador de Minesota, Tim Walz, enfatizó que “la aplicación de la ley no debe ser anárquica”.

El arresto de Castañeda se produjo un día después del primero de los dos tiroteos letales de ciudadanos estadunidenses en Mineápolis, Renee Good y Alex Pretti, por parte de oficiales del ICE.

Tras el alta hospitalaria, ahora tiene por delante una larga recuperación y un futuro incierto. Surgen dudas sobre si podrá continuar manteniendo a su familia en México –su padre anciano, discapacitado y diabético, y su hija de 10 años– que según afirma dependen de él.

Con información del diario LA JORNADA y la Agencia AP.