Cuando un empresario que no participa en política es postulado a un cargo público se esperan ciertos e interesantes escenarios…
(En la imagen, vista de la Atalaya de cristal en el Ecoparque Cerro del Borrego).
Héctor Osoriolugo
Ha transcurrido el primer mes en una Orizaba sin Juan Manuel Diez Francos como presidente. Entregó la alcaldía al completar su gestión con la que sumó tres periodos. Aquí unos puntos de vista acerca del personaje.
Juventud en moto
Vivíamos en Sur 3. (Este primer tramo de la calle es famoso por Tortas “Bristol”, un negocio que las prepara de forma más allá de lo común, hace décadas, luego de haber comenzado en una vitrina rodanteafuera del extinto bar del que tomó don Fortino Hernández, su fundador, el nombre comercial.)
Casi todos los días coincidía yo con el papá de nuestro reseñado, don Juan; con doña Mati, su mamá, a quien veía en misa de san Juan de Dios que se yergue al fondo de la calle; y con Juan Manuel, que llegaba a su casa en moto. Supongo, sin temor a equivocarme, que todo muchacho deseaba ser ¡como él!; entonces esos vehículos no eran ni remotamente lo que hoy: andar en moto era una aspiración pero lejana, así que paraba en sueño irrealizable.
Ese había sido el joven Diez para mí, que de 15 años salí para siempre de Orizaba, y no lo volví a ver. Sin embargo…
Alcalde
Pues nada, en 2006 me enteré que JMDF había sido invitado de ocasión para ocupar la presidencia municipal de nuestra tierra (así volví a saber de él). Aceptó, ganó y este 31 de diciembre de 2025 concluyó el encargo de tres administraciones que en diversas elecciones obtuvo.
Expectativas en casos como ese
Cuando un empresario que no participa en política es postulado a un cargo público se espera: a) que sea de ideología conservadora; b) que su estilo resulte autoritario; c) que vaya a manejar el gobierno como una empresa; d) que se despreocupe de lo suyo, pues ya tiene una forma de vida cómoda, y haga del buen desempeño su prioridad.
Aquí podría finalizar el artículo diciendo que sí a esos cuatro puntos en una presidencia como fue su caso, pero es necesario matizar.
Primero: entre sus manifestaciones conservadoras encontramos un paralelismo con Porfirio Díaz, a quien incluso erigió un monumento, a contrapelo de la efervescencia izquierdista que iba cubriendo la faz de la nación. Algo hay aquí indudable: el amor de ambos por el solar orizabeño, que el general –pese a ser gobernante del país entero—nunca ocultó.
La tentación del autoritarismo está en todo el que no es político –quedando por verse qué tanto ceda a ella. No puede transigir, no puede esperar, no tolera: está hecho a que las cosas se hacen porque se hacen. Negociar con sindicatos, ceder ante reclamos no están entre sus prácticas.

La tentación del autoritarismo está en todo el que no es político —quedando por verse qué tanto ceda a ella…
(La imagen corresponde a Casavegas, un gran complejo de atracciones de ambientación medieval).
Lo del manejo de lo público al estilo de lo privado se relaciona íntimamente con el punto anterior. No puede haber fallas, la marcha no puede frenarse, se debe buscar la manera de que los servidores municipales estén al frente en todo momento: tal como una producción, que no puede parar.
Y acerca del inciso d: no se cree que buscara labrar su persona ni su patrimonio, si acaso su prestigio, sino labrar al terruño. En casos como este el pueblo dice: “no le interesa robar” (como si el robo fuese función propia del político); porque rico ya era, podía agregarse.

No se cree que Diez buscara labrar su persona ni su patrimonio, si acaso su prestigio, sino labrar al terruño…
(Vista de la nueva imagen del Paseo Madero, postrer legado de JMDF).
Cuando un funcionario es de clase alta
Aquí, se impone que la academia, los partidos y quienes participan en política estudien a fondo la experiencia de los elegibles de clase alta, pues los ejemplos parecen demostrar –más allá, por supuesto, de ideologías de piedra—que estar libres de urgencias financieras los hace entregarse mejor a lo que es socialmente primordial. Y aquí los ejemplos de (¡otro orizabeño!) Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro o de Mauricio Fernández Garza, cuatro veces alcalde de San Pedro Garza García. (Por supuesto que no estoy diciendo que ese sea el camino, digo que ha sido finalmente un camino y que hay que analizarlo más: JMDF no contaba con carrera política, resultó candidato y resultó un alcalde histórico; ese es el punto).
Epílogo
Como queda dicho, escribo fuera de Orizaba, basándome en lo que alcanza a llegar hasta mí… y lo que llega es esto: difícilmente habrá una persona que pueda enumerar completos los logros de Diez, ¿por qué? porque son incontables. Lo cual me lleva a pensar en aquellos alcaldes que vivieron el fin de su ejercicio en medio de abucheos, en aquellos que llegaron a la meta sin haber cumplido sus metas; en una palabra, en los que fallaron.
En cambio, qué bueno que Diez Francos no, qué inmensa satisfacción debe sentir de que –con críticas sobre sus administraciones, que no faltan como suele ocurrir—transformó a la tierra que generosamente lo vio nacer.

El exalcalde transformó a la tierra que generosamente lo vio nacer…
(El Asilo de la Fundación Mier y Pesado reconvertido en Poliforum, una de las primeras acciones del mencionado).



