8 de marzo en México: entre los avances y la deuda pendiente con las mujeres

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8 de marzo en México: entre los avances y la deuda pendiente con las mujeres entre los avances y la deuda pendiente con las mujeres

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha en que reflexionamos sobre los avances en la lucha por los derechos de las mujeres, pero también sobre las profundas desigualdades que aún persisten.

En México, esta conmemoración tiene un peso especial: es un país donde ciertamente las mujeres han conquistado espacios importantes en la vida pública, pero todavía enfrentan violencia, discriminación y abandono institucional.

En las últimas décadas se han logrado avances significativos. Las mujeres han ganado presencia en la política, en la academia y en el mercado laboral en parte gracias a las voces de cientos de miles de mexicanas, logrando traducir su lucha en reformas legales que han permitido un avance importante en la paridad de género en los cargos de elección popular, así como en la aprobación de leyes para sancionar la violencia contra las mujeres y reconocer sus derechos.

Sin embargo, detrás de estos logros formales persiste una realidad innegable. Miles de mujeres siguen siendo víctimas de violencia todos los días. Las mujeres indígenas, por ejemplo, continúan enfrentando una doble discriminación: por ser mujeres y por pertenecer a comunidades históricamente marginadas. Muchas viven sin acceso pleno a servicios de salud, educación o justicia, y cuando sufren violencia, pocas veces encuentran instituciones que realmente las protejan.

Hay tantas mujeres desaparecidas a nivel nacional cuyas familias no han recibido respuestas efectivas del Estadomexicano, que ha tenido que ser la misma sociedad quieneshan buscado soluciones creando grupos de mujeres buscadoras que asumen tareas que deberían corresponder a las autoridades, como la búsqueda en campo y la presión para que las investigaciones avancen.

A ello se suma la violencia política contra las mujeres en razón de género. Aunque la ley reconoce este problema, muchas mujeres que participan en política siguen enfrentando ataques, amenazas, descalificaciones y obstáculos que buscan expulsarlas de los espacios de decisión. Casi un 80% de las mujeres políticas ha sufrido o presenciado violencia política de género en América Latina y el Caribe según datos de la ONU. La igualdad en el papel no siempre se traduce en igualdad real en la práctica.

Por ello, cada 8 de marzo las calles se llenan de manifestaciones encabezadas por activistas, colectivos y ciudadanas que exigen justicia y respeto a sus derechos. Estas marchas son una expresión legítima de la sociedad civil que ha impulsado gran parte de los cambios que hoy existen. Pero también dejan al descubierto una pregunta incómoda: ¿por qué son las mujeres quienes deben salir a exigir lo que el Estado debería garantizar?

La responsabilidad principal de garantizar la igualdad sustantiva, la seguridad, la salud y todos los derechos de las mujeres recae en el gobierno y en sus instituciones. Más allá de sumarse simbólicamente a las marchas o emitir discursos conmemorativos, las autoridades deberían concentrar sus esfuerzos en cumplir con sus obligaciones: prevenir la violencia, investigar los delitos, proteger a las víctimas yasegurar que todas las mujeres sin importar su origen o condición social, puedan vivir con dignidad.

A quien le toca hacer justicia debe enfocarse en cumplir su responsabilidad, no en convocar o sumarse a marchas de protesta para exigir la protección de los derechos de las mujeres. La hipocresía es lo que ha matado el desarrollo de México.

En la región del Totonacapan, las mujeres indígenas siguen en espera de que se les haga justicia con el otorgamiento de agua potable, seguridad, oportunidades de empleo, acceso a la salud y a la vivienda digna.

Mayra Angélica Amador Pérez

Licenciada en Turismo y miembro del

Consejo Político Nacional de Movimiento Ciudadano