Habitantes de la zona sur del estado de Veracruz comenzaron con sus propios medios las tareas de limpieza del hidrocarburo derramado en playas de la región, y aseguraron que las autoridades los han abandonado. En la comunidad Jicacal, del municipio de Pajapan, pescadores, prestadores de servicios turísticos y habitantes de la región se unieron para recoger el chapopote que invade sus costas y que ha afectado la vida cotidiana del lugar.
Cerca de las 7 horas de ayer, cientos de pobladores de Pajapan acudieron al litoral y usando palas, rastrillos, palos, así como carretillas, comenzaron a levantar las costras negras que se han revuelto con arena, basura y otros objetos en la orilla de la playa.
Acusaron que, a pesar de haber recibido promesas por parte de las autoridades, a seis días de que se detectó el derrame, representantes de los gobiernos estatal o federal no han realizado la recolección del hidrocarburo, por lo que optaron por hacerlo con sus manos.
“En las playas de Jicacal, la gente ya tomó la decisión de realizar la limpieza, se está levantando, (…) desafortunadamente no tuvimos respuesta por parte de las autoridades correspondientes para encargarse de la recolección como debiera ser, sabemos que nos estamos exponiendo de alguna manera, pero nos apoyamos de herramientas para no tocar el crudo directamente”, relató una habitante del lugar.
Dado que Jicacal vive del turismo, el derrame ha perjudicado la economía de los habitantes; sin embargo, los restauranteros han hecho esfuerzos para continuar abiertos al público, utilizando pescados de criadero para la preparación de alimentos.
Los empresarios del ramo indicaron que aún no es recomendable que los visitantes se introduzcan al mar, debido a que prevalece la contaminación; no obstante, invitaron a que acudan a comer y disfrutar de la vista.
La administración local de Pajapan, que encabeza el alcalde José Luis González Hernández, emanado del Partido del Trabajo, informó que las franjas de arena de la demarcación permanecerán cerradas, y que sigue prohibido entrar al océano mientras las autoridades ambientales no determinen otra cosa.
A casi una semana del primer avistamiento de chapopote en la zona, al momento se ignora el origen de la contaminación, que no se ha podido controlar.
“Sigue siendo desconocido (el origen del chapopote derramado), lo que pasa es que no hay una ruta, si fuera una fuga de un buque o plataforma se vería la línea de la mancha, y no se encuentra”, dijo la secretaria de Protección Civil estatal, Guadalupe Osorno Maldonado.
Con información de Iván Sánchez, corresponsal de LA JORNADA.



