Columna: Resiliencia Democrática
La revocación de mandato en Veracruz: “Esto no es una pipa”
Eduardo Sergio de la Torre Jaramillo
Cuando la ignorancia es lo que prevalece actualmente en la vida pública de México y en Veracruz, uno tiene que recordar la famosa frase de que gobernar es muy fácil, puesto que sólo se “necesita el 90% de honestidad, y el 10% de experiencia”, y lo peor, es que en los hechos no se cumplió ninguna de esas premisas morenistas.
Esto lo comento por la ignorancia que cada día demuestran los diputados locales de Veracruz, ello tiene una primera explicación, al revisar sus perfiles profesionales, observé lo siguiente: el 40% no tienen estudios; y del 60% que tienen estudios profesionales, los cuales se distribuyen de la siguiente forma: el 24% son abogados; el 8% son maestros; el 6% son ingenieros en sistemas, y administradores, el 4% ingenieros, y el 2% economistas, y un politólogo, arquitecto, contador, y administrador industrial. Lo que significa que la parte técnica recae en el 24% de sus integrantes; sin embargo, hay egresados de varias universidades de dudosa calidad académica, lo que disminuye aún más el trabajo de técnica legislativa, y si a eso se le suma que no hay un servicio civil que los apoye, se dificulta mucho la labor legislativa.
El negarse a legislar sobre la revocación de mandato durante los últimos 4 años, ya que eso incluye a la anterior legislatura, y por ende, a la actual, lo lamentable, es su total desconocimiento del derecho constitucional, parlamentario y electoral; y ya van tres o cuatro diputados que con una supina ignorancia opinan sobre la negativa a legislar, cuando por eso le pagamos los veracruzanos, con nuestros impuestos, ellos son nuestros empleados, que en los hechos se comportan como unos parásitos, porque un tema como este, es un derecho constitucional de más de 8 millones de veracruzanos, quienes no podemos estar sometidos a unos facinerosos que por el azar se encuentran legislando.
El título de esta columna, de manera irónica contiene una frase que fue reelaborada por Michael Foucault, y que lo podríamos definir como un congreso local, al que observamos pero no es idéntico a lo que representan (el congreso como objeto social, su imagen y su palabra); y en el actual contexto nacional de rechazo de la iniciativa de reforma constitucional electoral de la presidente de la república, tal y como lo escribí en esta columna desde el 17 de agosto de 2025, que ese ajedrez de dicha reforma constitucional, era altamente improbable que se aprobara. Empero, el Plan “B” será una reforma a las diversas leyes secundarias, y la iniciativa que si va a pasar es el adelanto de la revocación de mandato de la presidente de la república para la elección de 2027, y posponer la elección del poder judicial para el 2028.
¿Qué repercusión tiene para Veracruz?, pues lo único que demuestra el congreso local es un enorme temor de que su gobernadora sea revocada de su mandato, pero el desacatar sentencias de los tribunales electorales (como es la costumbre de este congreso local desde hace más de 7 años), evidencia que el efecto “Oaxaca” de la revocación de mandato los asustó; porque fue un proceso electoral impulsado por el propio gobernador para que fuera una especie de ratificación de mandato, puesto que él condujo la recolección de las firmas, en donde jamás se imaginó que la ciudadanía le enviaría un contundente mensaje de dignidad política para quien está desgobernando esa entidad federativa.
En Veracruz, sendas sentencias de los tribunales electorales dijeron que el congreso local “estaba en vías de cumplimiento”, y que sería el 1° de abril de 2026, cuando debe aprobar la legislación secundaria de la revocación de mandato, pero leo la declaración de un Mandrillus Sphinx, que dice textual: “…no daría tiempo; ya no aplicaría para el tiempo que lleva”; con lo que muestra una resistencia anticipada al cumplimiento de una sentencia judicial, lo que significa que son definitivas, obligatorias y de cumplimiento inmediato para todas las autoridades.
Reconociendo las limitantes legislativas del actual congreso local, lo cual se evidencia en su déficit en la técnica legislativa, les redacté la Iniciativa de Ley de Revocación de Mandato, para evitarles la fatiga de legislar, y allí la tienen desde el 10 de noviembre de 2025.
La pregunta central es: ¿puede el congreso local decidir discrecionalmente si cumple o no una sentencia de los tribunales electorales?, lo que no alcanzan a observar, que es un asunto de supremacía constitucional y la eficacia de las sentencias, lo que se puede afirmar, es que ya es un conflicto entre la prevalencia del Estado de Derecho y el poder político local.
Lo que estos diputados no saben, es que la ley significa civilización, y su negación es la barbarie, por eso, hay que invertir la ecuación, necesitamos civilizar al poder político en Veracruz, y que su barbarie se quede como muestra de cómo conciben al poder político, cuya única forma de permanecer en él, es porque sólo buscan empoderarse a través de la corrupción, es el ascenso del cinismo en la política mexicana, donde ya no hay proyectos, narrativas, bien común, etc., y por eso no debemos ser simples espectadores del deterioro de la vida pública del país.
Finalmente, la única ruta que hay para que se lleve a cabo la revocación de mandato en Veracruz, es y será la vía jurídica, en la que seguiré dando la batalla.



