Desde el café

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Desde el Café
Un emporio industrial abandonado a su suerte
Bernardo Gutiérrez Parra
En agosto del año anterior escribí que la Ciudad Industrial Bruno Pagliai asentada en la comunidad de Tejería del puerto de Veracruz, que a finales de los años 70 del siglo anterior comenzó a operar con la empresa Tubos y Aceros de México (TAMSA), con el paso de los años se convirtió en un emporio industrial que alberga a más de 300 empresas.

Pero este emporio que llegó a ser orgullo de Veracruz y los veracruzanos, comenzó a deteriorarse por falta de mantenimiento: calles rotas y con baches, banquetas quebradas, falta de agua y alumbrado público e inseguridad, mucha inseguridad.

Extrañados, los empresarios se preguntaron qué se hacía con los cientos de miles de pesos que mensualmente entregaban al Fideicomiso Fondo del Futuro, precisamente para el mantenimiento y seguridad de la Ciudad Industrial.

Pero todo hace suponer que ese dineral se hizo humo.

El Fondo es manejado desde el sexenio de Cuitláhuac García por Ana Laura del Ángel, una funcionaria que se ha caracterizado por su total opacidad ya que no ha rendido cuentas a nadie.

Ante este acto con tufo a malos manejos y corrupción, los empresarios acudieron a la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario a interponer su queja, pero el titular de la dependencia, Ernesto Pérez Astorga los ignoró. Quien sí los recibió fue el subsecretario Eduardo Vega Yunes que ofreció revisar las condiciones en las que opera el Fondo e incluso habló de hacer una auditoría.

Pero todo quedó en buenas intenciones.

Furiosos, los empresarios colgaron lonas donde le reclamaron a la gobernadora Rocío Nahle: “Exigimos un plan de mantenimiento real, no más simulaciones. ¡Basta de opacidad!”

En diciembre, la señora Nahle dijo que la Ciudad Industrial sería municipalizada y la nueva alcaldesa de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo aceptó la encomienda, pero tres meses después las cosas siguen igual.

En ese entonces se dio por descontado que Ana Laura del Ángel sería despedida por dos razones: porque es gente de Cuitláhuac García, lo que no es bien visto en este gobierno y porque en efecto, ha sido opaca en la administración del Fondo cuya responsabilidad sustantiva sigue siendo el mantenimiento de la Ciudad Industrial.

Pero resulta que a pesar de las ganas que hay por correrla, esto no se puede hacer porque no se ha reunido el Consejo de Administración que preside Rocío Nahle, para formalizar el despido y nombrar un nuevo sustituto o sustituta.

Y mientras son peras o manzanas, los hombres y mujeres que tienen sus empresas en Bruno Pagliai, han decidido atender directamente las más urgentes necesidades de la Ciudad Industrial. Por lo pronto ya pavimentaron una calle y repararon una fuga de agua.

Mientras se hacían esas reparaciones, Ana Laura del Ángel, envió a su personal para “supervisar” los trabajos que ella y su gente deben realizar, por lo que los empresarios asumen que el Fondo del Futuro pretenderá atribuirse esas obras, e incluso facturarlas.

También les envió una misiva donde afirma que “La Máxima autoridad (Rocío Nahle) adoptó decisiones que, a la fecha, no han sido formalmente concretadas, motivo por el cual el Fideicomiso se encuentra en un proceso institucional que requiere claridad, responsabilidad y apego estricto a la legalidad”.

Total lector, que mientras los empresarios siguen aportando recursos para mantener de pie la Ciudad Industrial, Ana Laura del Ángel apoyada por el director de relaciones públicas de TAMSA, Gerardo Cárdenas Hernández, está obligando a las empresas de mayor peso para que sigan pagando la cuota de mantenimiento al Fondo del Futuro, a pesar de que hay suficientes evidencias de que nada ha hecho por mejorar el mantenimiento de la Ciudad Industrial.

Los empresarios están dispuestos a dialogar con el ayuntamiento de Veracruz, pero necesitan que el gobierno de Rocío Nahle retire la administración del Fondo a Ana Laura, porque tienen en claro que su dinero está en riesgo en manos de esa funcionaria.

Pero hasta ahorita no hay nada.

No deja de ser triste que una Ciudad Industrial de las dimensiones de la Bruno Pagliai no pueda reactivarse como Dios manda, por los malos manejos de una pésima funcionaria, pero sobre todo, por la negligencia gubernamental.

Al saber de todo esto (porque de que lo saben, lo saben) no creo que haya empresarios extranjeros que quieran invertir en el país, por mucho que les pinten desde las mañaneras que gracias a la 4T, México es casi el paraíso.

bernagup28@gmail.com