Xalapa, Ver.- Litzy Rubí Ronzón Montiel, jefa del Departamento de Estadística Catastral de la Dirección General de Catastro y Valuación del Estado, denunció públicamente haber sido presuntamente agredida y presionada para firmar una renuncia voluntaria anticipada dentro de las oficinas de la dependencia.
En conferencia de prensa, la trabajadora señaló que los hechos ocurrieron el lunes 4 de mayo, luego de una reunión laboral en la que, aseguró, fue dejada sola con la directora general de Catastro, Rachel Guadalupe Hernández Domínguez.
De acuerdo con su testimonio, la funcionaria le entregó un documento de renuncia voluntaria previamente elaborado y fechado para el 15 de mayo de 2026, el cual —afirmó— no elaboró ni aceptó firmar.
“Me dijo: ‘Fírmala y te presentas hasta el día 15’, pero era una renuncia que yo no hice”, expresó.
Ronzón Montiel aseguró que al negarse, fue presuntamente agredida físicamente. “Se me fue a los golpes, me lesionó el brazo. Lo traigo lastimado todavía”, indicó, al tiempo que señaló que el incidente habría quedado grabado en video.
También acusó que la directora le bloqueó la salida de la sala de juntas para impedir que abandonara el lugar mientras no firmara el documento.
“Me dijo: ‘No vas a salir hasta que lo firmes’”, relató.
Posteriormente, añadió, personal del área jurídica y subdirectores acudieron al lugar y le sugirieron firmar la renuncia bajo el argumento de que “todo tiene un inicio y un final”.
La trabajadora sostuvo que no existe un procedimiento administrativo en su contra que justifique su separación del cargo, por lo que consideró que se trataría de un despido injustificado.
Asimismo, informó que acudió a la Fiscalía General del Estado para presentar una denuncia; sin embargo, afirmó que no fue atendida.
Ronzón Montiel hizo un llamado a la gobernadora Rocío Nahle García y al secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, para intervenir en el caso, además de solicitar la participación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Finalmente, expresó temor por su integridad y la de su familia, tras señalar que recibió una “amenaza velada”, y aseguró que desde hace nueve meses enfrentaba un ambiente laboral hostil dentro de la dependencia.



