- Proyecta la calificadora déficit fiscal de 4.8% del PIB por desempeño de Pemex.
Standard & Poor’s (S&P) ratificó la calificación de la deuda soberana de México en BBB –aún en grado de inversión–, pero cambió la perspectiva a negativa, lo que podría dar lugar a una rebaja en los próximos 24 meses. Tras este deterioro se encuentra el bajo crecimiento económico, insuficiente para ayudar a reducir el déficit público de manera más acelerada, explicó la firma de riesgo.
“El lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública”, expuso S&P al dar a conocer su acción a los mercados. Agregó que a esto se suman los apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad, los cuales, dados los “malos resultados operativos” de la petrolera, agravarían “aún más la rigidez fiscal” del país.
Lo anterior se refiere al frente interno. Sin embargo, S&P también prevé que las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos “se mantendrán sólidas, pero la incertidumbre sobre la renegociación del acuerdo de libre comercio debilita la confianza de los inversionistas”. Si bien la firma estima que se imponga el pragmatismo en la negociación del Tratado México-Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tampoco descarta una rebaja en la calificación ante cualquier “revés inesperado” que debilite la posición externa del país.
De acuerdo con la escala de S&P, la calificación de México, BBB, todavía se encuentra en grado de inversión, pero a un par de peldaños del terreno especulativo. En realidad, las alertas sobre la acción emitida por la calificadora este 12 de mayo vienen por el cambio en la perspectiva. La firma advirtió que “en los próximos 24 meses, podríamos rebajar la calificación crediticia de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna”.
Hacienda matizó esto último y, en su lugar, destacó que con la ratificación en BBB, “México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, reflejo de la confianza en la conducción responsable de la política económica y en la sostenibilidad de las finanzas públicas”.
La dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora también consideró que al cierre del primer trimestre del año, cuando la economía mexicana creció 0.2 por ciento anual, el país “mantuvo condiciones macroeconómicas sólidas, aun en un entorno externo complejo”, y subrayó que en materia fiscal, los balances mostraron “desempeño mejor al previsto”, dado que el déficit presupuestario fue de 207 mil millones de pesos, 172 mil millones de pesos menor a lo programado.
No obstante, la calificadora de riesgo subrayó que, “en medio de una economía débil y los esfuerzos del gobierno por estabilizar los precios de los combustibles mediante la exención de impuestos”, el déficit público en México alcanzará 4.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2026, pese a que el gobierno federal ha buscado ir cerrando esta brecha heredada de la pasada administración y, según las métricas de S&P, se redujo a 4.9 por ciento el año pasado, tras un 2024 en 5.2 por ciento.
Al final, todo esto desemboca en una deuda pública que en su medida más amplia, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, se ubicó en 50.4 por ciento del PIB al primer trimestre del año. S&P prevé que este indicador aumentará cada año 4.4 por ciento entre 2026 y 2029, y ascenderá a alrededor de 54 por ciento del PIB para 2029.
Si bien S&P reconoció que el plan de inversión en infraestructura de 5.6 billones de pesos (15 por ciento del PIB) presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue bien recibido por el mercado, “existe incertidumbre sobre los mecanismos de financiamiento y el papel del sector privado en el programa, lo que ha provocado una implementación muy lenta”.
Debido a “un entorno externo complejo, marcado por aumento significativo de los precios de la energía y la incertidumbre en la renegociación del T-MEC, sumado a la reticencia del sector privado a invertir más”, la firma de riesgo estima que el crecimiento este año será de uno por ciento.
Y PROYECTA DÉFICIT FISCAL DE 4.8% DEL PIB POR DESEMPEÑO DE PEMEX
La calificadora Standard and Poor’s (S&P) previó que el déficit fiscal de México alcance este año un nivel de 4.8 por ciento del producto interno bruto (PIB), debido al desempeño negativo de Petróleos Mexicanos (Pemex), la debilidad de la economía y los esfuerzos por estabilizar los precios de los combustibles mediante la exención de impuestos.
En el reporte sobre el cambio de perspectiva de estable a negativa en las calificaciones de largo plazo de México, en el que previó que la deuda pública neta de México aumente a un promedio anual de 4.4 por ciento del PIB entre 2026 y 2029, la institución indicó que “nuestro pronóstico parte de la base de que todas las amortizaciones de la deuda de Pemex se financiarán con transferencias del gobierno central. Sin embargo, los malos resultados operativos de Pemex podrían llevar al gobierno a proporcionar más fondos para cubrir futuras pérdidas financieras, lo que incrementaría el déficit fiscal”, agregó.
Señaló que si bien el Estado no garantiza formalmente la deuda de Pemex ni de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es casi seguro que el gobierno brinde apoyo extraordinario a ambas entidades, como ocurrió recientemente.
“Por lo tanto, calificamos a Pemex y a la CFE al mismo nivel que al Estado, a pesar de sus perfiles crediticios individuales más débiles. Si bien se han materializado pasivos contingentes en el pasado reciente, seguimos considerando que los pasivos contingentes asociados de ambas entidades son limitados”, advirtió.
En 2024, el déficit fiscal fue de 5.2 por ciento del PIB, mientras el año pasado fue de 4.9 por ciento. Entre 2019 y 2023, fue de 2.7 por ciento.
“Los ingresos del gobierno general han ido aumentando desde 2022. Por lo tanto, los déficits fiscales moderadamente grandes se derivan del aumento del gasto (incluido el bienestar social) y la carga de intereses, así como de la materialización de pasivos contingentes de las empresas del sector público mexicano, especialmente Pemex”, señaló S&P.
S&P destacó que vigilará el impacto potencial en los déficits de los planes de infraestructura del gobierno.
DEUDA PÚBLICA DE 49 A 54% DEL PIB
S&P estima que la deuda pública neta será cercana a 54 por ciento del PIB en 2029, desde el 49 por ciento en 2025. “Esperamos que los pagos de intereses, como porcentaje de los ingresos públicos, disminuyan respecto al pico reciente, pero que se mantengan en un promedio ligeramente superior a 15 por ciento durante el periodo del pronóstico”, informó.
Indicó que las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afore) son los principales tenedores de deuda pública mexicana y, junto con otros inversionistas institucionales nacionales, probablemente se mantendrán como acreedores estables y habituales del Estado.
“Es probable que esta tendencia se vea reforzada por el crecimiento proyectado de los activos gestionados por las Afore tras la reforma de pensiones de 2024”, previó.
La firma estimó que la deuda externa neta restringida (deuda bruta menos activos externos líquidos) promedie 20 por ciento de los ingresos por cuenta corriente (ICC) hasta 2029.
Finalmente, mencionó que es probable que las necesidades brutas de financiamiento externo del país representen aproximadamente 87 por ciento de los ICC y las reservas utilizables.
Con información del diario LA JORNADA.



