Cruz Azul volvió a tocar la gloria y terminó con años de frustraciones al conquistar su décimo título de liga tras derrotar 2-1 a Pumas UNAM en el Estadio Olímpico Universitario, sellando un marcador global de 2-1 en una final cargada de tensión, dramatismo y emociones.
El equipo dirigido por Joel Huiqui logró una remontada que quedará marcada en la memoria de la afición cementera, que celebró entre lágrimas y euforia el ansiado campeonato después de varios años de desencantos deportivos.
Al finalizar el encuentro, el capitán celeste, Carlos Rodríguez, levantó el trofeo acompañado de jugadores, cuerpo técnico y trabajadores del club, en medio de una celebración que reflejó el peso emocional de la conquista.
Pumas abrió el marcador al minuto 30 gracias a un remate cruzado del paraguayo Robert Morales, quien aprovechó uno de los pocos descuidos defensivos de Cruz Azul para vencer al arquero Kevin Mier.
Sin embargo, el conjunto celeste reaccionó en la segunda mitad. Un autogol de Rubén Duarte al minuto 53 devolvió la esperanza a La Máquina y posteriormente el argentino Rodolfo Rotondi marcó el tanto definitivo, dejando atrás las críticas y errores que lo habían perseguido en finales anteriores.
El encuentro también estuvo marcado por la intensidad física y las expulsiones de Uriel Antuna y Ángel Jesús Rico, reflejo del desgaste y la presión que rodeó el cierre del partido.
La final reunió a más de 46 mil aficionados en Ciudad Universitaria y contó con un fuerte operativo de seguridad integrado por más de 3 mil elementos de corporaciones públicas y privadas, debido al alto riesgo que representaba el duelo entre ambas aficiones.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana implementó medidas especiales para controlar el ingreso de grupos de animación, particularmente integrantes de La Rebel, barra de Pumas, bajo una política de cero tolerancia ante posibles altercados.
Con información de La Jornada.



