La ofensiva marítima emprendida por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas de América Latina ha dejado al menos 199 personas fallecidas desde septiembre pasado, de acuerdo con información difundida por AP.
Las operaciones, desarrolladas en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental, forman parte de la estrategia de Washington contra redes del narcotráfico, en el contexto de la política impulsada por la administración Trump para combatir a los cárteles en la región.
Sin embargo, el incremento en el número de víctimas ha generado cuestionamientos internacionales y advertencias de especialistas en derecho internacional sobre posibles violaciones a las normas que regulan los conflictos armados.
Entre los casos reportados se encuentran al menos 22 personas que sobrevivieron inicialmente a ataques contra las llamadas “narcolanchas”, pero que posteriormente murieron tras nuevos bombardeos o después de quedar abandonadas a la deriva.
De acuerdo con información de las fuerzas armadas estadounidenses, tres personas sobrevivieron incluso a dos ataques distintos ocurridos en un mismo mes, situación que ha elevado las críticas sobre los protocolos empleados en estas operaciones militares.
El Comando Sur de Estados Unidos indicó que tras los ataques se notifica a la Guardia Costera sobre la presencia de posibles sobrevivientes, aunque los reportes suelen canalizarse a países cercanos a las zonas de operación.
La Armada de México confirmó haber recibido alertas recientes relacionadas con estos hechos, aunque señaló que no existen reportes recientes de personas encontradas con vida.
Ante la presión internacional, el Pentágono anunció el inicio de una investigación interna para revisar si las fuerzas armadas siguieron adecuadamente los protocolos de selección de objetivos durante las operaciones.
Hasta ahora, únicamente tres personas han sido rescatadas con vida tras los ataques. Dos fueron localizadas en octubre en una embarcación semisumergible y posteriormente repatriadas a Ecuador y Colombia, mientras que una tercera persona fue rescatada en marzo y entregada a autoridades de Costa Rica.
Con información de AP.



