El ex gobernador priista de Quintana Roo, Roberto Borge, fue absuelto del delito de delincuencia organizada luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) no logró acreditar que encabezó una red criminal para rematar 18 predios de las reservas territoriales de la entidad y ocasionar un daño a las arcas estatales de 850 millones de pesos.
La situación jurídica de Borge Angulo, quien gobernó el estado de Quintana Roo entre 2011 y 2016, ha dado un giro luego de varios años de litigios, apelaciones y múltiples frentes penales. El ex mandatario del PRI ha logrado sortear el último obstáculo que lo mantenía en una celda de alta seguridad, abriendo la puerta para continuar sus procesos bajo la medida cautelar de prisión domiciliaria.
El punto de inflexión en la situación legal del exgobernador se concretó el 28 de mayo de 2026. El juez Gustavo Eduardo Alonso Ortiz, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal (CJPF) de Atlacholoaya en el municipio de Xochitepec, Morelos, dictó una sentencia absolutoria a favor de Borge por el delito de delincuencia organizada.
En su fallo, el juez determinó que la FGR no logró acreditar la responsabilidad penal del exmandatario en esta acusación en particular que era la más grave que enfrentaba, ya que contemplaba penas de entre 20 y 40 años de cárcel y justificaba, por sí misma, la medida de prisión preventiva oficiosa que le impedía abandonar su reclusión.
Al quedar absuelto del cargo de delincuencia organizada, Borge Angulo pudo finalmente hacer efectiva una resolución previa obtenida en diciembre de 2023. En ese entonces, un juez federal ya le había concedido el cambio de medida cautelar a prisión domiciliaria por otro de los procesos que enfrenta: el de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero).
Para gozar de este beneficio, la autoridad judicial estipuló condiciones como el pago de una fianza fijada en 10 millones de pesos; la obligatoriedad de portar un brazalete electrónico (localizador); permanecer bajo estricta vigilancia de autoridades federales en un domicilio previamente autorizado.
Hasta antes de este fallo, Borge se encontraba recluido en el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) ubicado en Ayala, Morelos. Tras la resolución de mayo de 2026, el exmandatario abandonó dicho penal para ser trasladado al domicilio acreditado por su defensa, el cual, por protocolos de seguridad procesal y supervisión judicial, debe mantenerse bajo el escrutinio de la autoridad federal para garantizar que no exista riesgo de fuga mientras continúa en etapa de juicio por lavado de dinero y peculado.
Los procesos penales de Roberto Borge comenzaron casi de inmediato tras entregar la gubernatura. Durante su administración se documentó el remate y enajenación de bienes públicos, así como el desvío sistemático de recursos del erario quintanarroense.
Los delitos imputados que lo llevaron a prisión son:
Peculado: Acusado de rematar al menos 18 bienes inmuebles (terrenos de alta plusvalía del estado) a precios ínfimos, hasta en un 1% de su valor comercial real, beneficiando a familiares y prestanombres.
Operaciones con recursos de procedencia ilícita: Lavado de dinero en el cual, presuntamente, utilizó una compleja red financiera para la compra irregular de empresas (como una de embarcaciones turísticas) y la ocultación del origen del dinero.
Al verse cercado por la justicia, Borge abandonó México. Fue capturado el 4 de junio de 2017 en un hangar del Aeropuerto Internacional de Tocumen, en la Ciudad de Panamá, justo cuando intentaba abordar un vuelo con destino a París. Permaneció encarcelado en Centroamérica hasta principios de enero de 2018, cuando el gobierno panameño concedió su extradición y fue entregado a las autoridades mexicanas para ser juzgado.
EXCOLABORADORES BAJO LA LUPA
Las imputaciones por desvíos de recursos públicos en Quintana Roo no se limitaron al exgobernador Borge. Las fiscalías estatal y federal ejercieron también acción penal contra una extensa red de excolaboradores señalados por participar en las irregularidades del presupuesto estatal. Destacan los siguientes casos.
Mauricio Rodríguez Marrufo: Exsecretario de Desarrollo Urbano, fue el primer miembro del gabinete borgista en ser detenido. Se le señaló por el desvío de recursos públicos por decenas de millones de pesos.
Claudia Romanillos Villanueva: Extitular del Instituto del Patrimonio Estatal (IPAE). Fue una pieza central, ya que a través de su dependencia se concretó la venta irregular de la reserva territorial a favor de los prestanombres del exgobernador.
Eliezer Villanueva Lanz: Exsubsecretario de Finanzas, identificado como el principal operador financiero de la gestión de Borge. Huyó de México (presuntamente hacia el Líbano) y cuenta con órdenes de aprehensión por su participación en la arquitectura de los desvíos.
José Gabriel Mendicuti Loría: Exsecretario de Gobierno y titular de Agricultura en esa administración. Estuvo en prisión preventiva por desempeño irregular de la función pública y daño patrimonial al estado, aunque posteriormente continuó su proceso en arresto domiciliario.
Las investigaciones provocaron una cascada de recursos legales; de hecho, registros judiciales apuntan a que alrededor de 50 exfuncionarios vinculados a la administración de Borge interpusieron amparos para evitar detenciones o proteger sus bienes tras las indagatorias de la Fiscalía General de Quintana Roo.
La transición de Roberto Borge hacia la prisión domiciliaria no marca el final de su historia jurídica, sino el inicio de una nueva etapa. Aunque abandona los muros del Ceferepsi en Morelos, el exgobernador sigue enfrentando a la justicia por el daño al erario estatal, un caso que continúa siendo uno de los símbolos más tangibles de las acusaciones de corrupción de la década pasada en México.
Ahora que fue absuelto por delincuencia organizada, su defensa trabaja demandas en contra de integrantes del gobierno del también ex gobernador priista Carlos Joaquín González, quien lo sucedió en el poder y fue el que solicitó que se ejerciera acción penal en contra de su para entonces enemigo político, así como de aquellas personas que colaboraron para integrar los expedientes y llevarlo a juicio.
Con información del diario REFORMA y Graciela Machuca Martínez, de Maya Sin Fronteras



