Hora cero
La crisis de la agroindustria azucarera
Luis Alberto Romero
La agroindustria azucarera mexicana enfrenta una de las etapas más complejas de los últimos años; detrás de la caída en el precio de la caña existe un problema que rebasó al productor y alcanzó a jornaleros, obreros, transportistas, proveedores de insumos y a miles de familias que dependen directa o indirectamente de esta actividad.
En los últimos ciclos, los productores han enfrentado una combinación de sequía, altos costos de producción y bajos precios; por si fuera poco, el problema se agravó con la entrada de azúcar importada; de acuerdo con los representantes del sector, en el más reciente ciclo ingresaron a México más de 715 mil toneladas, principalmente procedentes de Guatemala y Brasil, situación que habría generado pérdidas superiores a 15 mil millones de pesos para los productores nacionales.
La caña de azúcar genera alrededor de 500 mil empleos directos y 2.5 millones indirectos en 15 estados del país; Veracruz, uno de los principales estados productores, concentra una parte fundamental de esta actividad y tiene una economía estrechamente vinculada a la producción y transformación de este cultivo.
Por ello, el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación que eleva los aranceles a las importaciones de azúcar representó un cambio importante frente a la crisis; la medida establece aranceles de 156% para diversas fracciones de azúcar y de hasta 210.44% para azúcar líquida refinada y azúcar invertido.
Sin embargo, si bien la medida ayuda al sector nacional, no es suficiente; los ingenios azucareros siguen hundidos en una profunda crisis, como lo demuestra la amenaza de cierre del ingenio San Pedro, en Lerdo de Tejada.
Es, San Pedro, el más reciente eslabón de una cadena de quiebras de ingenios azucareros en Veracruz; en las últimas décadas, al menos 5 factorías han cerrado sus puertas, con un impacto durísimo a productores de caña, obreros, transportistas y proveedores. La lista incluye al ingenio Independencia, de Martínez de la Torre; La Concepción, en Jilotepec; San Gabriel, en Cosamaloapan; San Francisco, en Lerdo de Tejada; y El Carmen, en Cuautlapan, Ixtaczoquitlán. Eso sin contar el cierre del ingenio Libertad, que operó en el municipio de Misantla y que hoy está convertido en un monumento al saqueo.
Hoy, la misma amenaza existe en la zona de Lerdo de Lerdo de Tejada, con el muy probable cierre del ingenio San Pedro.
Al respecto, el pasado lunes el Gobierno de Veracruz dio a conocer la disposición de evitar el cierre de esta empresa y preservar más de mil 200 empleos en la Cuenca del Papaloapan, informó la gobernadora Rocío Nahle García.
Tras una segunda reunión con trabajadores y productores de caña de la zona de abasto, la mandataria señaló que la infraestructura del ingenio está en condiciones de operar, por lo que se revisará con la empresa su situación financiera y las alternativas para garantizar su continuidad.
Nahle García afirmó que no se permitirá el cierre de la factoría y destacó la importancia de mantener activa la cadena productiva en la región; explicó que el Gobierno estatal participa en una mesa de trabajo con la empresa y los trabajadores y que continuará las gestiones ante la Secretaría de Economía; de ser necesario, buscará también el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La gobernadora insistió en que la caña producida en la Cuenca debe permanecer en la propia región para ser procesada en San Pedro y mantener la actividad económica y los empleos.
@luisromero85

