ORFIS; fiscalizar bien, también significa que crezca la economía

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Apuntes de economía

Por Edgar Sandoval Pérez

@EdgarSandovalP

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“La finalidad del ORFIS no solo impacta en revisar cuánto se gastó, sino ayudar a que cada peso público realmente produzca aquello para lo que fue destinado”

Normalmente cuando hablamos de crecimiento económico pensamos en inversión, empresas, empleo, infraestructura o consumo, sin embargo, existe otra variable que pocas veces se analiza desde el terreno económico y es qué tan bien se administra y se vigila el dinero público. Esto cobra especial relevancia en Veracruz, ya que el pasado 17 de agosto el Congreso del Estado abrió la convocatoria para elegir a la persona que encabezará el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) durante siete años, del 26 de septiembre de 2026 al 25 de septiembre de 2033.

Primero debemos entender que el ORFIS no solamente busca encontrar irregularidades. Es un organismo autónomo, con autonomía técnica, presupuestal y de gestión, encargado de apoyar al Congreso en la revisión de las cuentas públicas del Estado, municipios, organismos autónomos y demás entes fiscalizables, verificando básicamente si el dinero se gastó donde debía, cómo debía y para lo que fue autorizado.

La dimensión económica es enorme. Tan solo en la fiscalización de la Cuenta Pública 2024 se revisaron 310 entes, es importante acotar que un presunto daño patrimonial no significa automáticamente que ese dinero haya sido robado o perdido, ya que existen procesos posteriores de investigación, aclaración y determinación de responsabilidades.

Ahora bien, en perspectiva. El presupuesto aprobado para el ORFIS en 2026 es de aproximadamente 194.7 millones de pesos, por lo cual, el monto de irregularidades identificado en una sola Cuenta Pública representa casi 12 veces el presupuesto anual del propio organismo fiscalizador. El presupuesto total del Estado para este año asciende a 177 mil 408 millones, por lo que los 2,311 millones observados equivalen a alrededor del 1.3% de todo el gasto estatal anual.

Esto no quiere decir que cada peso invertido en el ORFIS genere automáticamente 12 pesos de recuperación, pero sí permite dimensionar su importancia. Hagamos un ejercicio sencillo: si una mejor fiscalización preventiva lograra evitar solamente el 5% de irregularidades equivalentes a las detectadas en 2024, estaríamos hablando de alrededor de 115 millones de pesos; si alcanzara el 10%, serían más de 231 millones, cantidad superior al presupuesto anual del organismo.

Y lo más importante, fiscalizar no debería significar únicamente llegar después a encontrar el problema, sino evitar que ocurra. El propio ORFIS reportó reintegros por 54.6 millones de pesos durante el proceso relacionado con la Cuenta Pública 2024, mostrando que una parte del trabajo fiscalizador también tiene efectos económicos recuperables.

Esto coincide con evidencia internacional. La OCDE estima que entre 8% y 25% de la inversión pública mundial puede perder eficiencia debido a mala gestión y corrupción, mientras que el FMI señala que mejores instituciones de gobernanza pueden reducir considerablemente esas pérdidas.

Por lo cual, la renovación del ORFIS no es solamente una decisión administrativa o política. Quien llegue deberá entender contabilidad y auditoría, pero también economía pública, tecnología, obra pública, municipios y prevención. Veracruz tiene actualmente registradas más de 11,700 obras y acciones municipales por alrededor de 19 mil 590 millones de pesos solamente para 2026, recursos que finalmente deben convertirse en calles, agua, drenaje, seguridad, infraestructura y bienestar, no simplemente en expedientes correctamente integrados.

Una buena fiscalización no genera crecimiento económico por sí sola, pero evita que el dinero que debería generarlo se pierda por el camino y, ahí radica la verdadera importancia del ORFIS: no solamente revisar cuánto se gastó, sino ayudar a que cada peso público realmente produzca aquello para lo que fue destinado.