- Encabeza en Dallas, Texas, convención extraordinaria de su partido para evitar caída electoral.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió anoche que cada adulto estadunidense recibirá 5 mil dólares del gobierno federal si su Partido Republicano logra mantener el control del Congreso en las elecciones de noviembre. “Así que, si ganamos ustedes ganan con nosotros y reciben 5 mil dólares. Se llamará el dividendo Trump”, aseguró el mandatario a sus simpatizantes durante una convención partidaria en Dallas, Texas. El magnate neoyorkino no especificó de dónde provendrían los fondos. Sólo se limitó a decir que “nuestro país está generando muchísimo dinero”.
Ante alzas astronómicas en el precio de gasolina, una economía que sólo beneficia a los más ricos, una guerra que no se puede ganar y el continuo desplome de su aprobación en las encuestas nacionales, Trump empieza a no ser tan bienvenido en su propia casa política y su respuesta es más circo e intentar desviar y despistar la atención pública cada día mediante un torrente de memes y declaraciones cada vez más provocadoras.
Al convocar en Dallas a una inusual convención nacional del Partido Republicano (estos encuentros los realizan las dos organizaciones políticas cada cuatro años justo antes de las elecciones presidenciales) este miércoles y jueves, donde el jefe de la Casa Blanca es el acto principal ambas noches, Trump resaltó que el propósito era impulsar a sus candidatos legislativos para asegurar que logren mantener la mayoría y el control de ambas cámaras del Congreso en los comicios de noviembre.
Pero varios de los candidatos legislativos de su propio partido, sobre todo los más vulnerables, no necesariamente desean su apoyo y respaldo explícito, ni quieren resaltar su relación con el mandatario en esta coyuntura, ya que Trump es cada vez menos popular entre el electorado, incluso en las filas republicanas.
Eso lleva a un momento muy delicado en el cual los aspirantes republicanos tienen que caminar en la cuerda floja, ya que no pueden distanciarse públicamente del padrino político nacional de su partido, pero al mismo tiempo tampoco desean ser los “candidatos de Trump”.
Los sondeos y análisis electorales siguen indicando que los republicanos perderán su mayoría en la Cámara baja y no se descarta que también ocurra en el Senado. Y eso tiene todo que ver con el desplome de la aprobación del líder máximo de ese partido, el actual ocupante de la Casa Blanca, en gran medida por las consecuencias adversas de sus políticas.
Trump ha repetido que no permitirá que los republicanos pierdan las elecciones intermedias y ha estado preparando el terreno para suprimir el voto de su oposición y sembrar dudas sobre la legitimidad de los resultados, nutriendo así la especulación de hasta qué extremo está dispuesto a ir para asegurar que su partido no pierda el control del Congreso.
LEJOS DEL DEBATE REAL
Al mismo tiempo, el magnate está logrando dominar el ciclo de noticias cada día y con ello desviar la atención del debate real sobre la economía, las guerras, el caso Epstein y otros temas mediante el uso de memes, videos creados con inteligencia artificial y declaraciones cada vez más extremas burlándose de adversarios internos y externos, y atacando personalmente a sus críticos.
Las cuentas oficiales de la Casa Blanca han difundido imágenes de Trump golpeando con un palo de hockey al primer ministro canadiense Mark Carney, una serie de nuevos “videojuegos” que permiten a usuarios construir un muro con México o una figura del mandatario disfrazada como Linterna Verde –el personaje de cómic– usando su anillo mágico para construir esa barda o algo estilo film noir con el presidente combatiendo “comunistas” o llegando a un letrero oficial en una carretera que decía: “Bienvenidos a Nuevo México”, pero que y reemplaza con el nombre del estado a “Nuevo América”, para después bailar unos pasos con su canción favorita YMCA, que suena en el trasfondo.
Con ello, el jefe de la Casa Blanca logra moldear y controlar el debate público, con el enfoque en sí mismo. “Este presidente se especializa en distracciones”, afirmó William Galston de la Brookings Institution en entrevista con la agencia Afp. Ante cosas como las alzas del precio de la gasolina tan visible en cada estación en todo el país, “es difícil cambiar la opinión de la gente cuando hablas de cosas que están sintiendo directamente”.
Si el objetivo es dominar el ciclo de noticias, está funcionando. La semana pasada, el mandatario convocó a los medios a la Casa Blanca para anunciar, como una medida de castigo contra Canadá en torno a la disputa comercial, que estaba cambiando el nombre del Lago Ontario a “Lago América”. Al gobierno vecino no le pareció chistoso y respondió recordando que los accesos marítimos a ese lago eran todos por Canadá. Sin embargo, esa noticia capturó las primeras planas y estuvo entre los temas principales de los noticieros, muchos sin incluir los costos y consecuencias para la economía y los trabajadores estadunidenses de la disputa comercial con Canadá.
Poco después, el presidente subió a sus redes sociales un mapa de Estados Unidos, México, Canadá y Groenlandia bajo una bandera estadunidense, y el canciller danés, Lars Lokke Rasmussen, lo calificó de “perturbante” y “completamente inapropiado”, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México es y siempre será una “nación libre, independiente y soberana” sin hacer referencia directa a la imagen. Aunque las reacciones no fueron la noticia principal en los medios estadunidenses, la imagen registró millones de visitas.
“Conmoción y pavor, eso de arrebatar y agarrar es para distraerte”, afirmó el gobernador de California y aspirante presidencial demócrata, Gavin Newsom, al señalar durante un foro que logran mantener a opositores y a los medios en un estado constante de reacción limitando así espacio y tiempo para un enfoque en los temas prioritarios del país.
FATIGA DE NOTICIAS, LA ESTRATEGIA OFICIAL
Periodistas aquí se ven obligados a usar el tiempo limitado con el mandatario para preguntar sobre sus mensajes incesantes; hubo casi 300 publicaciones en sus medios sociales sólo el fin de semana pasado. Con ello, el mandatario establece la agenda y limita preguntas más incómodas como la guerra contra Irán o el desplome de su aprobación entre el público.
Esta saturación también tiene el efecto de cansar a los ciudadanos que leen o escuchan noticias. “Ya estoy agotada, no quiero leer más notas porque todo empieza a parecer tonterías”, comentó una maestra liberal a La Jornada, al asegurar que cancelará su suscripción a The New York Times.
Esta “fatiga de noticias” reduce el poder del periodismo en este país y el debate público se traslada a las redes sociales donde Trump y sus aliados pueden amplificar su mensaje. De hecho, suele ser que los comentarios más escandalosos del presidente y sus aliados reciben más atención tanto en las redes sociales como en los medios noticiosos. Un mensaje de la Casa Blanca atacando a Canadá tuvo casi 14 millones de vistas en agosto.
Como resultado de toda esta manipulación del debate público, ahora una mayoría de estadunidenses asegura tener poca o ninguna confianza en la información del gobierno federal sobre elecciones y política, asuntos exteriores o el medio ambiente.
Y eso que, según el video más reciente que el presidente subió ayer a su red social, afirma que cuando Dios vio que necesitaba “un cuidador” del mundo, alguien que podía salvar al país del “estado profundo”, entrar al “nido de serpientes” para enfrentar a los periodistas falsos, “luchar contra los marxistas” y más, “Dios nos dio a Trump”
Con información de la agencia AFP, y de Jim Cason y David Brooks, corresponsales de LA JORNADA



