Punto de Vista

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Punto de Vista

* Nahle percibe “fuego amigo

Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Se publicó este lunes en el periódico Reforma: Ninguno de los 14 parques industriales anunciados como Polos de Desarrollo para el Bienestar del Istmo de Tehuantepec opera con empresas instaladas, a pesar de una inversión pública de aproximadamente 482 millones de pesos. *** Estos proyectos formaron parte de la estrategia impulsada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para detonar la actividad productiva en la región vinculada al Corredor Interoceánico. *** De los 14 complejos declarados sólo cuatro cuentan con un concesionario asignado. Estos se encuentran en etapas preliminares, como estudios, proyectos o movimiento de tierras, sin que se hayan concluido edificaciones fabriles ni iniciado operaciones productivas. *** La inversión directa identificada en los polos suma cerca de 482 millones de pesos, sin contar los recursos destinados a la modernización de vías férreas y puertos, que superan los 16 mil millones de pesos. ***Originalmente se prometieron inversiones privadas por 180 mil millones de pesos y la generación de hasta 400 mil empleos. Con el tiempo, las metas se ajustaron a la baja, pero hasta ahora no se ha registrado la instalación de ninguna empresa en operación. *** En Coatzacoalcos, dos polos que habían sido asignados a un consorcio integrado por ICA, Carso y Mota Engil también quedaron fuera del esquema. El grupo, denominado Desarrolladora Multimodal Istmo de Tehuantepec, actualmente conserva únicamente el proyecto de Salina Cruz, aunque renunció al modelo original de concesión por 30 años. *** Y a propósito de polos de desarrollo: ¿Cómo va el proyecto de Tuxpan? ¿Cuántas empresas han aceptado integrarse ahí? ¿Alguien sabe que pasó con la municipalización de la ciudad industrial Bruno Pagliai? *** Alguien no está haciendo bien su trabajo y pronto habrá consecuencias.

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Rocío Nahle percibe que desde la Ciudad de México alguien -forzosamente del interior de Morena- le está queriendo “mover el tapete”.

Los grupos políticos (cuando eran PRD les llamaban “tribus”) con los que ella ha estado históricamente confrontada, estarían tratando de aprovechar algunas fisuras en su gobierno para provocar que pierda influencia y capacidad de decisión en los temas electorales que se avecinan.

Lo del distanciamiento de la presidente Claudia Sheinbaum es real y ella asume que “alguien le habla al oído” a la inquilina de Palacio Nacional. Pero Rocío Nahle no se va a dejar. Por eso sus frecuentes viajes a Palenque, y también a Sinaloa. Si en Palacio no la quieren, ella va más arriba: “estando bien con Dios, qué me importa lo que piensen los angelitos”.

Y de pronto actores políticos de Veracruz -cuya lealtad está más en Insurgentes Sur, Piso 9, de la Colonia del Valle, que en la residencia del exclusivo fraccionamiento El Dorado- son sorprendidos tratando de “rebasar por la derecha” a la gobernadora. Son tan burdas sus maniobras, que utilizan a pasquineros de muy baja categoría para que los elogien, para que les atribuyan a ellos -y no a la gobernadora- el “extraordinario evento” organizado para recibir a Claudia Sheinbaum en su celebración de los dos primeros años de su gestión.

Y cuando trataba de bloquear ese golpe, su queridísimo amigo, su compadre, su socio, el doctor Roberto Ramos Alor encendió las redes sociales con una más de sus barbajanadas. Y cuando la gobernadora se dio cuenta, ya le habían armado una marcha en el centro de Xalapa pidiendo el cese de su “cuate” y la inmediata dotación de medicinas e insumos en los hospitales de la entidad.

Ella está convencida de que nada de eso es “orgánico”, que hay una mano que mece la cuna y ella no está dispuesta a ceder.

— ¿Correr a Ramos Alor? ¡Ni loca! Ya mejor pídanme que deje la gubernatura.

Desde la mañana de este lunes, cuando suele ofrecer una entrevista radiofónica, y más tarde en su conferencia de prensa, la gobernadora de Veracruz advirtió que Roberto Ramos Alor no iba a renuncia a la delegación del IMSS-Bienestar. Admitió que tuvo “palabras desafortunadas”, pero aseguró que a ella -no a los veracruzanos- le ha ayudado “muchísimo”.

Y a partir de eso la gobernadora se perdió. Dijo que las “Camionetitas de la Salud”, han sido un éxito y, para ratificarlo, afirmó que el gobierno federal lo retomó. No explicó, sin embargo, cómo si ha sido un éxito ese programa, se suscitó este grave problema de escasez de medicamentos e insumos para los hospitales.

Y no puede insistir en que no se trató de una crisis, si ella mismo ha admitido que tuvo que recurrir a una cláusula del acuerdo entre la Federación y el Estado en materia de salud, que faculta a las entidades a adquirir por su cuenta lo que se requiera y que no haya sido surtido por el IMSS Bienestar.

En lo que sí ha puesto especial énfasis la gobernadora, es en aclarar que es el gobierno federal el que ha fallado, que “en cuanto ella se enteró” de que faltaban medicamentos e insumos en los hospitales, “de inmediato” se dio a la tarea de conseguirlos, primero hablando directamente con el titular de IMSS Bienestar, pero enseguida ordenando que se adquiriera lo que hiciera falta.

Pidió a los veracruzanos “una disculpa” por el desabasto de medicamento y materiales de curación, pero de inmediato explicó que se trata de “un proyecto federal”, el de lograr la universalidad de los servicios de salud, pero ella como gobernadora “está ayudando a la Presidenta Claudia Sheinbaum”.

Y dio detalles para deslindarse.

“Desde hace como 10 días yo empecé a recibir, pues peticiones de que no había material de curación. Lo primero que hice fue comunicarme con el director del IMSS Bienestar, con Alejandro Svarch, donde le comenté sobre los faltantes que se tenían, con documentos en la mano, donde Roberto Ramos Alor desde mayo había solicitado material y que no había llegado y pedí que pudiéramos actuar sobre el convenio que tenemos firmado”.

La guerra ya está declarada. El problema es que están ocupando al estado de Veracruz como campo de batalla.

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Epílogo.

Contrario a lo que muchos pudieran suponer (yo era uno de ellos) la magistrada presidente del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, Rosalba Hernández Hernández, no se siente incómoda con el nuevo modelo del Poder Judicial, en el que las tareas de disciplina judicial y de administración están asignadas a órganos autónomos, independientes de su área. *** “Es mejor así -respondió este lunes en una charla con analistas que integran el llamado Grupo de los Diez- pues me puedo concentrar en lo que realmente le compete, que es el trabajo jurisdiccional, el análisis y la discusión de sentencias”. *** Uno de sus más importantes logros -y eso tiene que ver con la posibilidad de atender los temas de su competencia- es que el Tribunal Superior de Justicia resolvió el 99.3 por ciento de los asuntos recibidos durante el año: de los 8 mil 103 expedientes turnados, fueron atendidos 8 mil 54. *** Rosalba Hernández advirtió que detrás de esas cifras existe un compromiso que va más allá del volumen de trabajo: “resolver con calidad, dentro de plazos razonables y con estricto respeto al debido proceso y a los derechos de las partes”. *** El acceso a la justicia para las comunidades indígenas con la preparación de intérpretes y traductores en 13 de las 16 lenguas que existen en la entidad, ha sido también un importante logro. *** Falta mucho por hacer, ella lo sabe, pero estos avances se dan justo en el inicio de un proceso de transformación de los aparatos responsable de la administración de justicia.

filivargas@gmail.com