Punto de vista

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Punto de Vista

* ¡Rompen Claudia y Rocío!

Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

El fuero -o inmunidad- de los presidentes municipales en el estado de Veracruz está implícito en el artículo 78 de la Constitución local). Ahí se indica que el Congreso del Estado “debe declarar si ha lugar -o no- a proceder penalmente contra los presidentes municipales (y otros servidores públicos) por la comisión de delitos durante el tiempo de su encargo”. *** El artículo 33, Fracción XXV de la Constitución Local le otorga al Congreso del Estado la atribución específica de realizar la llamada “declaración de procedencia” y el procedimiento está detallado en la Ley de Juicio Político y Declaración de Procedencia. *** En la Constitución federal también se contempla esa inmunidad. En el artículo 115, fracción primera tercer párrafo, se advierte que “las Legislaturas locales, por acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes, podrán suspender ayuntamientos, declarar que éstos han desaparecido y suspender o revocar el mandato a alguno de sus miembros, por alguna de las causas graves que la ley local prevenga, siempre y cuando sus miembros hayan tenido oportunidad suficiente para rendir las pruebas y hacer los alegatos que a su juicio convengan”. *** En varias entidades las constituciones locales han sido modificadas para retirar ese blindaje a los alcaldes. Nayarit, Morelos y Jalisco han puesto el ejemplo. Otras, como Quintana Roo, Querétaro, Campeche y Colima han implementado reformas para retirar o modificar la inmunidad de los funcionarios municipales y estatales. *** Este miércoles el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, anunció que “se alista” una reforma para “limitar el fuero de alcaldes y síndicos cuando sean investigados por la posible comisión de delitos”. *** El funcionario se enredó en su declaración y llegó a sugerir que los alcaldes a los que les fue retirado el fuero en fechas recientes (Raúl González Martínez, de Ixhuatlán del Sureste, y Bertín Bravo Montero, de Úrsulo Galván) eran “prófugos de la justicia”, cuando nadie ha informado que existan órdenes de aprehensión en su contra.

* * *

La ruptura entre la presidente Claudia Sheimbaum y la gobernadora Rocío Nahle es un hecho. No ha habido forma de que lo disimulen.

Primero, con la crisis por el desabasto de medicina e insumos hospitalarios, la gobernadora de Veracruz fue enfática en señalar que ella personalmente se hizo cargo del tema “en cuanto se enteró por las redes sociales”. Que no sólo se comunicó con el titular del IMSS Bienestar a nivel nacional, Alejandro Svarch Pérez, sino que giró instrucciones para que se adquirieran de inmediato los implementos más necesarios.

Y se dio tiempo para aclarar: aunque el abastecimiento de medicinas e insumos es responsabilidad del gobierno federal ella, que “siempre dispuesta a colaborar con la presidenta” se puso en acción para resolver un problema que -insistió- es de las oficinas centrales del IMSS Bienestar.

Y a pesar de que desde la Ciudad de México se envió a personal para hacer el trabajo que le correspondía al repudiado delegado Roberto Ramos Alor, la propia Rocío Nahle salió a aclarar que él seguirá en su cargo (aunque es un puesto de la administración federal, la delegación es una “posición” de ella), porque “le sirve mucho a los veracruzanos” y sólo “cometió un error” al confrontarse con médicos residentes que le pedían lo necesario para hacer su trabajo (“si no quieren operar, no operen”).

No han terminado de surtir los “mil millones de pesos” que la Federación le autorizó al gobierno de Veracruz para que adquiriera medicamentos e insumos cuando se destapó (no inició, esto ya llevaba al menos 45 días en Xalapa) una nueva crisis en materia de salud: un brote de sarampión en el Centro Estatal de Cancerología (Cecan).

La información salió a la luz porque la Secretaría de Salud del gobierno federal emitió un comunicado, en el que dio a conocer la confirmación de al menos 16 contagios y el fallecimiento de dos personas (la gobernadora, en ese afán enfermizo de minimizar las tragedias, dijo tener conocimiento de una sola muerte) e incluso se trasladó a la capital veracruzana -sin avisarle a la gobernadora- el secretario de Salud a nivel nacional, David Kershenobich Stalnikowitz (sí, así se llama y es mexicano).

Rocío Nahle salió este miércoles a “explicar” que fue gente de su gobierno la que notificó a la Secretaría de Salud federal sobre el brote “desde hace aproximadamente una semana” (personal del Cecan, que pidió guardar el anonimato, afirmó que los primeros casos de sarampión fueron detectados hace más de un mes) y que la llegada del personal de las oficinas centrales en realidad tuvo como fin “verificar el protocolo aplicado en el hospital”. O sea que las medidas de contención ya se habían implementado antes de que llegaran las brigadas federales.

En síntesis: “qué bueno que vino el secretario de Salud, pero acá ya lo teníamos todo bajo control”.

Esa actitud, por supuesto, no es la de un gobierno que “trabaja coordinado” con la Federación.

La confirmación de la ruptura se dará en los próximos meses, cuando se den a conocer las listas de candidatos de Morena a las elecciones legislativas del próximo año.

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Epílogo.

Todavía hay quien celebra el desplante de la alcaldesa de Poza Rica, Adanely Rodríguez, de incluir en la arenga un “¡viva Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de México!”, y un “¡viva la gobernadora Rocío Nahle!”, lo que provocó un inmediato y espontáneo abucheo de la multitud presente en la plaza cívica. *** En las próximas horas la coordinación estatal de Movimiento Ciudadano (MC), con Luis Carbonell de la Hoz al frente, estará presentando la denuncia penal contra el aún delegado del IMSS Bienestar en Veracruz, Roberto Ramos Alor, por su negligencia, que ya ha costado vidas.

filivargas@gmail.com