Hora cero
Un partido que se cae a pedazos
Luis Alberto Romero
Convertido en partido bonsái, el PRI intenta mantenerse vigente a toda costa. Su dirigencia en Veracruz, en su segundo periodo, se aferra a las prerrogativas pero estas disminuyen de forma acelerada, reflejo de la pérdida de militantes y votos.
En un intento por mejorar su nivel de aceptación social, la dirigencia priista concentró sus baterías en el combate a la reforma electoral que se cocina desde el Altiplano.
En su conferencia matutina del martes 3, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que habrá reforma electoral y que ya se concretó el acuerdo con los partidos políticos aliados. En los próximos días, durante febrero, será presentada la iniciativa ante el Congreso.
Sobre ese tema, el PAN se ha declarado abierto a la discusión sobre la representación proporcional, en tanto MC ha planteado reducir la edad para el derecho al voto, de 18 a 16 años.
Mientras eso ocurre en el contexto nacional, en el ámbito estatal el PRI ha lanzado sus dardos contra el partido naranja. En su conferencia de este martes, el dirigente estatal priista, Adolfo Ramírez Arana, calificó a MC y a su líder, Dante Delgado, como “esquiroles del gobierno”.
Alineado con el discurso de su dirigencia nacional, el del PRI-Veracruz declaró que “al plantear condiciones como el voto universal y la participación de jóvenes desde los 16 años, Movimiento Ciudadano deja en claro que acompañará la aprobación de la Reforma Electoral”.
“Están entregados al Gobierno”, criticó Ramírez Arana.
Sin embargo, en su lucha contra la reforma electoral, el PRI parece quedarse solo; su dirigencia estatal, reflejo de la línea marcada el CEN de su partido, busca en MC a su adversario.
Son dos partidos que viven realidades opuestas en Veracruz: mientras Movimiento Ciudadano crece y se multiplica, como se observó en las elecciones municipales de 2025, el PRI se desploma, pierde simpatizantes y ve caer cada vez más su nivel de votación; esto último debería preocupar a los dirigentes, por que ese es el factor que determina las prerrogativas y, hasta ahora, las posiciones por representación proporcional.
En ese escenario, pareciera que la dirigencia priista en Veracruz no mide su realidad ni lee el rechazo social que provoca. A Ramírez Arana se le desmorona el partido; tiene la dirigencia estatal, pero su fuera como partido es inexistente; y su presencia como cuadro político importante, irrelevante.
Y mientras Ramírez Arana hace rounds de sombra, al interior de su partido se cocina una desbandada que podría significar el nocaut para el tricolor; unos se van a Morena; otros, al Partido Verde; y unos más, a MC o a fundar un nuevo partido político local. Lo evidente es que en la esquina priista ya quedan muy pocos, cada vez menos.
Cuando todo apuntaba a que este partido ya había tocado fondo, parece que su peor escenario apenas está por llegar.
@luisromero85

