Ciudad de México, 16 de abril de 2026.– Los recientes ataques del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el papa León XIV, así como su postura frente a la guerra en Irán, han comenzado a erosionar el respaldo de un sector clave de su base: los católicos conservadores.
Aunque las tensiones entre el liderazgo católico y Trump no son nuevas —particularmente por sus políticas migratorias—, en las últimas horas se ha registrado una reacción adversa inusual, proveniente incluso de aliados tradicionales dentro de la derecha religiosa.
El conflicto se intensificó luego de que Trump calificara al pontífice como “demasiado liberal” y compartiera una imagen generada por inteligencia artificial en la que se le representaba con rasgos semejantes a Cristo, lo que provocó rechazo entre sectores católicos.
Uno de los pronunciamientos más significativos provino del obispo Joseph Strickland, quien, pese a haber sido un firme aliado político del exmandatario, expresó su desacuerdo tanto con la retórica contra el Papa como con la postura bélica de la administración estadounidense.
El religioso cuestionó que el conflicto en Irán cumpla con los criterios de una “guerra justa” y respaldó el llamado del Vaticano a la paz, advirtiendo sobre el uso indebido de la religión para justificar acciones militares.
Este distanciamiento resulta relevante en un contexto en el que Trump logró incrementar su respaldo entre votantes católicos en las elecciones de 2024, particularmente entre los de origen blanco, de acuerdo con datos del Pew Research Center.
Analistas señalan que la comunidad católica en Estados Unidos se caracteriza por profundas divisiones internas en temas como aborto e inmigración; sin embargo, el rechazo a la guerra en Irán y la defensa del Papa han generado un inusual acercamiento entre sectores conservadores y progresistas.
Figuras influyentes de la derecha católica, como Peter Wolfgang, también han criticado la postura de Trump, al considerar que los ataques contra el pontífice son percibidos como una agresión directa contra la Iglesia.
Desde el Vaticano, el reverendo Antonio Spadaro subrayó que las declaraciones del Papa responden a una postura moral frente al conflicto, más que a una confrontación política directa con el expresidente estadounidense.
Especialistas advierten que este escenario podría tener implicaciones políticas para Trump, al poner en riesgo el apoyo de un sector que ha sido clave en su base electoral, en un contexto marcado por la polarización religiosa y política en Estados Unidos.



