En México más de 70 por ciento de los profesores que imparten clases en educación superior están contratados por asignatura; en las universidades públicas esa modalidad afecta a 59 por ciento de los docentes.
Lo anterior “limita de manera significativa su participación en funciones sustantivas como la investigación, la vinculación, la tutoría, la formación continua y la innovación educativa”, reconoce la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el diagnóstico del Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030.
Destaca que, con 469 mil 811 maestros en las aulas universitarias del país, sólo 106 mil 98 cuentan con un contrato de tiempo completo, mientras 332 mil 297 trabajan por horas o asignatura.
Por género, la dependencia federal señala que de los profesores universitarios, 54.4 por ciento son varones y 45.6 por ciento mujeres. Y del total, 218 mil 765 trabajan en instituciones de educación superior privadas y 251 mil en universidades públicas.
En estas últimas, agrega el documento, únicamente 87 mil 919 son docentes de tiempo completo y 147 mil 881 trabajan como maestros por horas o asignatura, lo anterior pese a que el número de alumnos atendidos (3.4 millones) es mayor en universidades públicas que privadas, donde acuden poco más de 2.1 millones.
En su diagnóstico sobre los desafíos del Sistema Nacional de Educación Superior en México, la dependencia señala que en el ciclo 2023-2024, 24 mil 806 profesores de tiempo completo contaron con el reconocimiento de perfil deseable, es decir, que “cumplen satisfactoriamente las actividades de docencia, investigación, tutoría y gestión académica, esto representa que sólo 28.2 por ciento de los profesores de dicha categoría han obtenido el reconocimiento de estas funciones”.
En el citado programa, se establece como una tarea “indispensable” fortalecer los programas de profesionalización académica mediante estrategias estructurales que garanticen formación continua, reconocimiento de trayectorias y mejores condiciones laborales.
Esto incluye “planes de retiro sostenibles que consoliden un cuerpo académico sólido sin comprometer la estabilidad financiera institucional”.
Además, se propone la necesidad de recuperar la noción original del docente por asignatura como un “profesional que imparte algunas clases en complemento a su actividad principal, y no un esquema que sustituya la figura del profesor de tiempo completo”.
Otro de los desafíos es fortalecer el posgrado, a fin de impulsar el conocimiento científico y con impacto social. No obstante, reconoce la SEP que en el ciclo 2024-2025 sólo 8.7 por ciento del estudiantado de educación superior cursaba posgrado y apenas 1.3 por ciento realizaba estudios de doctorado.
A esto se suma las precarias condiciones laborales de sus docentes, pues de los 59 mil 916 que imparten clases de doctorado, 17 mil 169 trabajan por horas o asignatura, y lo mismo ocurre con 56 mil 278 que también dan clases en el nivel de maestría.
Con información del diario LA JORNADA.



