El gobierno de Cuba enfrenta una nueva etapa de tensión energética luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel reconociera un déficit proyectado superior a los 2 mil megavatios, situación que provocará apagones en aproximadamente 61 por ciento del territorio cubano.
La estatal Unión Eléctrica de Cuba informó que la demanda estimada para esta jornada alcanzará los 3 mil 250 megavatios, mientras que la capacidad de generación disponible resulta insuficiente para cubrir el consumo nacional en horarios de mayor demanda.
La crisis se agravó tras agotarse el cargamento de petróleo transportado por el buque ruso Anatoly Kolodkin, el cual arribó a la isla el pasado 31 de marzo con 730 mil barriles de crudo. Según el mandatario cubano, ese suministro permitió reducir parcialmente las afectaciones durante abril, aunque reconoció que se requerirían al menos ocho embarcaciones mensuales para estabilizar el sistema energético.
De acuerdo con autoridades cubanas, la isla únicamente produce alrededor del 40 por ciento del combustible que necesita para sostener su economía, mientras continúa dependiendo de importaciones externas para mantener operativa la red eléctrica nacional.
El gobierno cubano también atribuyó parte de la crisis a las restricciones energéticas impulsadas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que incluyen presiones comerciales y sanciones relacionadas con el suministro de petróleo hacia la isla.
En medio de la tensión bilateral, el canciller Bruno Rodríguez advirtió que una eventual agresión militar contra Cuba podría derivar en una “catástrofe humanitaria” y un “baño de sangre”, luego de declaraciones realizadas por autoridades estadounidenses, entre ellas el secretario de Estado Marco Rubio.
La crisis eléctrica ha provocado apagones prolongados en distintas regiones del país, algunos de hasta más de 20 horas continuas, además de afectaciones en servicios, almacenamiento de alimentos y actividades cotidianas.
Con información de AP.



