De primera mano

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DE PRIMERA MANO

 

Pactó líder del sindicato CTM con RH

 

*El reparto de la nómina municipal de Xalapa

 

Por Omar Zúñiga

 

Juan de Dios Martínez Guzmán, es el líder del Sindicato de la CTM del personal del Ayuntamiento de Xalapa; quien junto con Yazmín Zepeda Benavides, ex directora de Recursos Humanos, operaron juntos el mayor reparto de plazas irregulares en la historia reciente del municipio(un centenar en su conjunto).

Sus familias fueron las principales beneficiarias.

Los trabajadores con años de antigüedad, los grandes perdedores.

 

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Un sindicato existe, en teoría, para defender a los trabajadores. El de la CTM en el Ayuntamiento de Xalapa existió, en la práctica del último biimestre de 2025, para todo lo contrario: para pisotear el escalafón, ignorar a quienes llevaban años esperando una base y repartir esas plazas entre familiares, cuotas políticas y personas de confianza.

El responsable de esa traición tiene nombre: Juan de Dios Martínez Guzmán, líder del sindicato de la CTM, quien operó en coordinación con Yazmín Zepeda Benavides, entonces titular de la Dirección de Recursos Humanos, para ejecutar uno de los movimientos más escandalosos de contratación irregular que haya documentado una auditoría en Xalapa.

El mecanismo fue simple y brutal: Martínez Guzmán, desde su posición sindical, tenía la llave del proceso escalafonario. Zepeda Benavides, desde la Dirección, tenía la firma. Juntos tronaron el sistema: la Comisión Mixta de Escalafón —el único órgano legalmente facultado para validar basificaciones— no funcionó en todo 2025.

No hay registro de sus sesiones, no hay actas. El escalafón, ese instrumento que debía proteger los derechos de empleados con diez, quince o veinte años de servicio, fue sepultado bajo una pila de nombramientos apresurados, firmados a destajo en las semanas previas al cambio de administración.

 

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El sindicato no sólo no defendió a los trabajadores: sino que los traicionó: ignoró a quienes llevaban (llevan) años esperando, para beneficiar a quienes llevaban días en la nómina.

En ese reparto, la familia de la ex directora ocupó lugares privilegiados. La auditoría C/DA/REV-03/2026 de la Contraloría Municipal identifica a los principales actores de este entramado:

Juan de Dios Martínez Guzmán. Líder sindical CTM del Ayuntamiento. Orquestó las basificaciones en coordinación con Recursos Humanos, anulando el sistema escalafonario.

Yazmin Zepeda Benavides. Ex directora de Recursos Humanos. Firmó los movimientos sin soporte legal ni suficiencia presupuestaria. Sus familiares directos fueron beneficiados.

Irais Benavides Hernández. Madre de Zepeda Benavides. Basificada con menos de una semana de antigüedad.

Pastor Benavides Hernández. Tío de Zepeda Benavides. Basificado con menos de una semana de antigüedad.

Jonathan González Alejandro. Cónyuge de Zepeda Benavides. Basificado en una semana y comisionado al sindicato.

Esteban González Montilla. Padre del cónyuge. Basificado en una semana y comisionado al sindicato.

María de Lourdes Elizalde Hernández. Secretaria de Conflictos del sindicato CTM. Figura clave en la estructura que avaló los movimientos cuestionados.

 

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Este último detalle merece subrayarse: Jonathan González Alejandro y Esteban González Montilla no sólo recibieron plazas definitivas con apenas siete días de haber pisado las oficinas municipales, violando el requisito legal de seis meses de antigüedad. Una vez colocados en la nómina, fueron comisionados al sindicato. Es decir, cobran del erario municipal mientras sirven a la estructura sindical que facilitó su propia contratación. El círculo se cierra sobre sí mismo con una desvergüenza que desafía cualquier eufemismo.

El círculo vicioso en su expresión más cruda.

 

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Detrás de cada una de estas plazas irregulares hay un trabajador invisible en este escándalo: el empleado municipal que lleva diez años en un puesto temporal esperando su basificación conforme a ley, que acumuló su antigüedad, que se presentó puntualmente, que nunca tuvo un padrino con firma o con cargo sindical. Ese trabajador fue el verdadero despojado, no el centenar que aparecen en el expdiente de auditoría.

El escalafón no es burocracia vacía: es la única garantía de que el mérito y la permanencia cuentan más que las relaciones personales.

 

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La Ley Estatal del Servicio Civil de Veracruz exige seis meses mínimo de antigüedad para acceder a una plaza de base. Varios beneficiados tenían una semana.

Comisión Mixta de Escalafón: Debe sesionar y validar cada basificación. No hay registro de que lo hiciera durante 2025.

La Contraloría municipal ya tiene el expediente armado. El Procedimiento Administrativo Laboral 10/2026 ya cita a comparecer a las primeras personas involucradas. Lo que viene ahora es una prueba de fuego para la nueva administración: ¿tendrá la voluntad de enfrentar a un líder sindical con la suficiente red de influencias para haber orquestado todo esto impunemente, o encontrará algún pretexto para dejar el expediente en un cajón?

Juan de Dios Martínez Guzmán y Yazmín Zepeda Benavides apostaron a que nadie vería con lupa. La auditoría demostró que se equivocaron y el encabrobamiento de decenas, quizá cientos de empelados que esperabn un chance de poder tener seguridad jurídica en sus empleos, se los llevó un líder sindical corrupoto, que sólo ve por sus intereses.

 

¡Qué barbaridad!

deprimera.mano2020@gmail.com