Llama Arquidiócesis de Xalapa a trabajar juntos por la justicia social y el bien común 

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«El amor a Dios y a México nos debe ayudar a recibir la valentía de Cristo,
para trabajar juntos, cada uno desde su lugar propio, por la justicia social y el
bien común para cada mexicano», así lo asegura este domingo el padre Juan Beristain de los Santos, portavoz de la Arquidiócesis de Xalapa.

El presbítero católico, a nombre de la demarcación eclesial que pastorea monseñor Jorge Carlos Patrón Wong comenta que «los creyentes de hoy deberían tomar la fuerza de Cristo para no creer que la violencia y la inseguridad en México y Veracruz son problemas que no
se pueden resolver con justicia social y con el constante diálogo fraterno, para
no pensar que todos los problemas y dificultades son obstáculos que no tienen
solución».

Compartimos aquí su comunicado dominical íntegro,  para atender el interés de nuestros lectores:

ÚNICAMENTE LA CARIDAD VENCE A LA MALDAD

Jesús formó con la sabiduría de Dios a los apóstoles y a sus discípulos, para
anunciar la buena noticia con valentía y sin tener miedo ante cualquier persona
o circunstancia de la vida. Él fue muy claro y directo al decirles: «No teman a los
hombres» (Mateo 10, 26). Él invitó a sus seguidores a superar la desconfianza
enfermiza que oscurece en el corazón la fuerza que viene de Dios. Los
bautizados de hoy también deberían tener el valor para anunciar la vida a pesar
de la cultura de la muerte en México y Veracruz, para proclamar la verdad en
medio de un ambiente relativista con tanta desinformación, para vivir la justicia
y el bien común ante tantas desigualdades y conductas egoístas, provenientes
del miedo a compartir la vida con los desamparados.

Jesús insistió en decirles a sus apóstoles y discípulos para animarlos a llevar la
buena nueva: «No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden
matar el alma» (Mateo 10,29). Él no minimiza la violencia de todo tipo tan
extendida en el corazón de la persona, sino pide no sobrevalorar la violencia ni
permitir que quienes se empeñan dañar lo hagan más de lo que realmente
pueden. Los creyentes de hoy deberían tomar la fuerza de Cristo para no creer
que la violencia y la inseguridad en México y Veracruz son problemas que no
se pueden resolver con justicia social y con el constante diálogo fraterno, para
no pensar que todos los problemas y dificultades son obstáculos que no tienen
solución.

El Papa León XIV con su nueva encíclica, conociendo y oyendo la invitación
valerosa de Cristo, invita a todos los ciudadanos del mundo a no «pensar que
los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños, y que,
por tanto, nuestras decisiones no cambian nada. Es una forma elegante de
rendirse, a menudo disfrazada de realismo» (Magnífica humanidad número
212). El amor a Dios y a México nos debe ayudar a recibir la valentía de Cristo,
para trabajar juntos, cada uno desde su lugar propio, por la justicia social y el
bien común para cada mexicano.