Llama Arquidiócesis de Xalapa a no vivir inmunizados frente al sufrimiento de tantas familias que sufren por sus seres querido desaparecidos

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  • “La paz se construye desde la realidad, no con falsas narrativas”, critica el portavoz eclesial, el padre Juan Beristain de los Santos.

Frente a la lacerante violencia que se vive día a día en territorio veracruzano y mexicano, la Arquidiócesis de Xalapa que preside Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong lanza una severa crítica y señala que “la paz se construye desde la realidad, no con falsas narrativas”.

En la pieza informativa dominical, signada por el portavoz eclesial, el presbítero Juan Beristain de los Santos, haciendo honor al significado de su apellido vasco —“mirador en la cumbre”—, el clérigo católico pone el punto en las íes al indicar que “la sociedad mexicana y veracruzana sólo podrá superar los principales problemas sociales con la fuerza del Espíritu Santo y con la vivencia de una fe comprometida con Dios y con los más necesitados y vulnerables”.

“Es tiempo de vivir con la fuerza de Dios en una sociedad necesitada de paz y de justicia”, refrenda el sacerdote romano, al citar la encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV: “Los principios de la Doctrina social se encarnan en la vida eclesial en la medida en que estemos abiertos a la acción del Espíritu Santo. De ese modo, la Iglesia es capaz de ofrecer a la sociedad un signo creíble: porque buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real”.

El Director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa refiere el texto evangélico de Mateo en donde Jesús indica que “el que pierda su vida por mí, la encontrará”, para referir el amor incondicional de los discípulos para con Dios.

“No se trata de buscar un Dios permisivo que legitime una fe del bienestar o una fe light. Ser cristiano no es buscar al Dios que me conviene y me dice sí a todo, sino encontrarme con el Dios que precisamente por ser amigo, despierta en mi la responsabilidad por la práctica de la justicia y solidaridad, y que, por lo mismo, quiere que sea constructor de paz en una sociedad mexicana y veracruzana donde no se ha erradicado la inseguridad, la violencia y la pobreza en todas sus extensiones”.

El clérigo católico hace un llamado a los cristianos para que “descubra el evangelio como fuerza de vida y estímulo de crecimiento sano, para no vivir inmunizado frente al sufrimiento de tantas familias que sufren por sus seres querido desaparecidos por la violencia”.