Desde el Café
Sí, golpeó a su mujer, pero es amigo de la presidenta
Bernardo Gutiérrez Parra
Cuando Cuauhtémoc Blanco fue gobernador de Morelos, era habitual que las “reuniones de trabajo” en Palacio de Gobierno terminaran en pachangas donde corría la droga y el alcohol, según testimonio de su media hermana Nidia Fabiola, cuando lo acusó de violación en grado de tentativa, ataque que ocurrió el 23 de diciembre de 2023.
Una vez que se trascendió el hecho aquello se volvió un escándalo: ¿Cómo era posible que el ídolo del América y de miles de niños y adolescentes fuera un presunto violador?
Nidia Fabiola presentó la denuncia ante las autoridades de Morelos, pero no pasó nada. Cuauhtémoc siguió en la gubernatura hasta el 30 de septiembre del 2024 y de ahí brincó a la Cámara de Diputados.
Hasta allá lo siguió la denuncia de su hermana. Pero el 24 de marzo de 2025, cuando todo hacía suponer que el sujeto saldría del recinto parlamentario directo al penal de Cuernavaca, el Pleno de la Cámara desechó de forma definitiva la solicitud de desafuero.
En uno de los momentos más álgidos de la sesión y mientras la oposición se deshacía en gritos destemplados: “¡Alcahuetes, protectores de violadores!” y otras lindezas, la totalidad de las legisladoras morenistas lo arropó con el apapachador grito: ¡No estás solo, no estás solo, no estás solo!
Y colorín colorado.
En la actualidad, la agraviada sufre de miedo, ansiedad, depresión y de vez en cuando hasta de sofocones, porque esporádicamente le llegan mensajes donde le hacen ver que en efecto Cuauhtémoc no está solo, acompañados de “invitaciones” a que “ya le baje a su arguende”.
Como cruel paradoja, el señor diputado pasea su arrogancia, desfachatez, cinismo e impunidad por donde se le pega la gana, ahora con los ojos puestos en una curul del Senado, según dicen los enterados.
Otro caso más o menos por el estilo es el que se dio a conocer el viernes.
Un video que se hizo viral de inmediato, muestra al ex director de Pemex Víctor Rodríguez Padilla, tundiendo a golpes a su esposa la doctora en física nuclear y catedrática de la UNAM, María Felicia Jiménez Lavie, pero la golpiza no ocurrió el fin de semana, sino 15 de marzo, cuando aún era director de la paraestatal.
¿Por qué la agraviada lo dio a conocer hasta este viernes? Sus motivos tendría, pero argumentó que lo hizo hasta ahora para visibilizar el desamparo que enfrentan las esposas de funcionarios que se creen poderosos.
No bien continuaba el escándalo cuando el agresor escribió: “Por el bienestar de mi familia, pido respetuosamente la discreción y prudencia necesarias para no afectar a mis hijos durante este proceso. Reitero mi absoluta disposición para colaborar con las autoridades competentes, confiando en que las instituciones esclarezcan los hechos con objetividad, justicia y en estricto apego al principio de presunción de inocencia”.
Ante tanta parsimonia de las autoridades se me ocurre preguntar. ¿Qué habría pasado si este hecho cobarde hubiera sido protagonizado por cualquier político de oposición? Uuuuucha. Es la hora en que la Fiscalía General ya lo tendría bien apañado mientras legisladoras y gobernadoras de Morena, la Secretaría de la Mujer, la Fiscalía en delitos contra la mujer, la CNDH, la presidenta Sheinbaum y hasta Fernández Noroña, estarían exigiendo el paredón para el desgraciado.
De gira por Chiapas donde dijo por enésima vez que estos tiempos son los tiempos de las mujeres, la presidenta Claudia Sheinbaum habló sobre el tema: “Sí, sí, que se investigue, que se investigue. Se le va a dar toda la ayuda a la mujer”.
-¿Eso es todo?- le preguntaron.
-Si ella quiere presentar denuncia, que presente denuncia- contestó.
-¿Condena este hecho?- le insistieron, pero la presidenta se fue por otro lado.
-¿No condena este hecho?- le volvieron a insistir y contestó- Que se haga justicia, como siempre.
Uta…
Si se hace justicia como siempre, ya estuvo que la libró don Víctor.
Que no te extrañe lector si el día de mañana y después de un juicio tedioso, engorroso y larguísimo, este sujeto que es amigo de la presidenta desde hace años, escapa a la acción de la justicia y en contrapunto, otra mujer andará por las calles con miedo, ansiedad, depresión y de vez en cuando hasta con sofocones, al recibir esporádicamente mensajes donde le hagan saber que don Víctor está muy bien parado y lo mejor para ella será que ya le baje a su arguende.
Y a ver qué mujer le seguirá creyendo a la doctora Sheinbaum cuando vuelva a decir: “Conmigo llegaron todas”.
bernagup28@gmail.com

