Xalapa, Veracruz.- A pocos días del arranque formal del proceso electoral en Veracruz, Vicente Aguilar Aguilar anunció su renuncia al Partido del Trabajo (PT), instituto político en el que militó durante los últimos 21 años.
La salida del político veracruzano ocurre en medio de versiones sobre diferencias al interior de la organización y tras una reciente reestructuración encabezada por el comisionado político nacional del PT.
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Aguilar Aguilar agradeció a la militancia y aseguró que deja el partido con gratitud por los años compartidos.
“Me voy con el corazón lleno de gratitud. Gracias a cada compañera y compañero por todo su apoyo”, escribió.
El exdirigente también expresó su reconocimiento a Alberto Anaya Gutiérrez, dirigente nacional del Partido del Trabajo, así como a Ramón Díaz, comisionado político nacional, por el respaldo que recibió durante su trayectoria dentro de la organización.
En su mensaje, destacó su participación en la formación de nuevos perfiles políticos y subrayó la importancia de abrir espacios a jóvenes y mujeres dentro de la vida partidista.
“Me voy satisfecho por haber contribuido a formar cuadros jóvenes y mujeres, porque siempre he creído que son el futuro de nuestro movimiento”, expresó.
La renuncia ocurre semanas después de que el comisionado político nacional presentara a nueve coordinadores regionales del PT en Veracruz, una reorganización interna que dejó dudas sobre el papel que desempeñaría Vicente Aguilar dentro de la nueva estructura.
A partir de ese momento comenzaron a surgir versiones sobre un posible rompimiento con la dirigencia partidista, escenario que finalmente se confirmó con el anuncio de su salida.
Aunque Aguilar Aguilar no reveló su futuro político, su renuncia ha generado especulaciones sobre una eventual incorporación a Morena, posibilidad que hasta ahora no ha sido confirmada por el propio exmilitante ni por el partido guinda.
La salida de uno de los personajes con mayor trayectoria dentro del PT en Veracruz se registra en un momento estratégico, cuando las fuerzas políticas comienzan a reorganizarse rumbo al próximo proceso electoral, en el que estarán en disputa diputaciones locales y federales.



