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Manuel Rosete Chávez

Ahora resulta que tenemos una

Alcaldesa golosa y muy generosa”

Yo

LAS NUEVAS PREFERENCIAS DEL RECTOR

Martín Aguilar Sánchez, el llamado rector espurio de la Universidad Veracruzana, pertenece a una cofradía o grupito de egresados de la unidad de Humanidades entre los que figuran sociólogos, quienes consiguieron el apoyo del ex gobernador Cuitláhuac García Jiménez, para lograr que Martín fuera electo por la Junta de Gobierno como rector de la Universidad Veracruzana, y al concluír su periodo cuando la ley le impedía continuar al frente pues superaba la edad que el reglamento impone, se quedó por sus gu-stos con el cargo usando todo tipo de trampas como repartir “cochupos” para que los miembros de la Junta lo ratificaran.

Un movimiento interno en nuestra casa de estudios, en el que participaron alumnos, trabajadores y un reducido sector académico porque el dirigente de la FESAPAUV (QEPD) Enrique Levet Gorozpe apoyó la permanencia de Martín en la rectoría, no impidió que se cumpliera con la necedad de este señor al que le dicen doctor, no por su grado académico sino porque él decidió meterse de doctor y ya.

Hace un par de semanas comenzó a circular la versión de una posible renuncia al cargo del señor Martín Aguilar. Se decía que sería luego de rendir su informe, versión que el mismo senecto confirmó con una sesión de fotos que ordenó le tomaran con los trabajadores del área de rectoría y sus colaboradores más cercanos, fotos que dijo: son las del recuerdo porque ya me voy y se tomaron.

Algo pasó que el espurio Martín aguantó vara y no presentó su renuncia, se comenta que será para diciembre porque, como él lo ha comentado, su proyecto personal está concluído, retirarse con una jugosa pensión que se encuentra en trámite, pensión que solo lograría si permanecía en el cargo hasta el mes de septiembre de este año.

Pero hay otro asunto que mantiene amarrado a Martincito a la silla de la rectoría, su relación con el profesor de educación física, egresado de la Escuela Normal Veracruzana, Luis Gerardo Cortés Sosa, a quien el rector Martín Aguilarcariñosamente le llama “Coy” y quien se desempeña como Director de Actividades Deportivas de la UV, para vergüenza de los egresados de la facultad de Educación Física de la UV y de quienes siendo universitarios destacados en el medio deportivo profesional han ocupado el cargo con mucho decoro.

“Coy” y Martincito sostienen una relación muy especial, de esas que se dan mucho dentro de la 4T para lo que se pintan solos, por ejemplo, el doctor Roberto Ramos Alor, Cuitláhuac García Jiménez, Esteban Ramírez Zepeta y un montón de ejemplares de esta condición que es muy respetable pero que se prostituye (Qué cosas verdad, hasta esos se prostituyen) cuando usan su poder para favorecer a sus amiguis como es el caso de “Coy”.

Entre los colaboradores más cercanos a Martín y empleados de la rectoría este asunto es muy conocido, no se hace mucho ruido porque todos temen perder sus jugosos ingresos por un asunto de estos que son cada vez más comunes dentro del gobierno morenista, lo que si es que la posibilidad de que Martín Aguilar deje el cargo entusiasma a todos por tantas porquerías en que ha incurrido el aún rector a su destructivo paso por la institución de educación superior de mayor prestigio (creo que ya no) en el estado.

LA ESCUELA PÚBLICA NO ES MEJOR QUE LA PRIVADA

La idea de que en México las escuelas públicas son mejores que las privadas, argumento utilizado por la presidenta Claudia Sheinbaum para intentar relativizar los resultados de México en la prueba PISA, es completamente absurda. El problema es que semejante afirmación no resiste ni siquiera una revisión elemental de lo que mide esa evaluación. Si son tan chingonas, manden ahí a sus hijos…¿verdad?.

PISA no califica escuelas, ni compara edificios escolares, ni determina si un plantel es público o privado para decidir cuál es “mejor”. Evalúa a estudiantes de 15 años y mide sus competencias en lectura, matemáticas y ciencias, independientemente del tipo de escuela a la que asisten.

Por eso, utilizar PISA para afirmar que las escuelas públicas son mejores que las privadas es, sencillamente, confundir mañosamente el objeto de la evaluación con el sistema que pretende defenderse. Y aquí comienza el problema de fondo.

No existe una comparación razonable cuando millones de estudiantes de escuelas públicas asisten a planteles donde todavía faltan condiciones básicas: infraestructura deteriorada, aulas insuficientes, servicios deficientes, equipamiento limitado y jornadas escolares que en muchos casos ofrecen menos tiempo efectivo de aprendizaje.

Mientras tanto, buena parte de las escuelas privadas incorporan desde edades tempranas enseñanza de inglés, tecnología, robótica, programación, actividades artísticas, deportivas y metodologías pedagógicas que amplían las oportunidades de los alumnos.

No se trata de decir que todo lo privado es bueno y todo lo público es malo. Esa sería otra simplificación. Existen magníficas escuelas públicas y escuelas privadas mediocres. Hay maestros extraordinarios en ambos sistemas y estudiantes brillantes que sobresalen independientemente de las condiciones de su escuela.

Pero precisamente por eso hay que separar el mérito individual de la eficiencia del sistema educativo. Hay extraordinarios maestros y alumnos en las escuelas públicas, pero el sistema se ha convertido en su enemigo.

Un estudiante puede obtener excelentes resultados gracias a su capacidad, al acompañamiento de sus padres, a su disciplina, a maestros excepcionales o incluso a recursos adicionales que recibe fuera de la escuela. Ese éxito merece reconocimiento, pero no puede utilizarse como certificado de calidad para todo el sistema.

Y ahí es donde la realidad comienza a incomodar.

Los resultados de PISA deberían provocar una discusión nacional sobre la calidad del aprendizaje y no una competencia retórica entre escuelas públicas y privadas. Porque si los estudiantes mexicanos presentan rezagos importantes en competencias fundamentales, el problema no desaparece porque el gobierno diga que la escuela pública es mejor.

Los números no se corrigen con propaganda. Está, por ejemplo, Marx Arriaga, cuya gestión al frente de materiales educativos estuvo marcada por la polémica alrededor de los nuevos libros de texto y por una concepción ideologizada de la educación que generó fuertes cuestionamientos.

Un personaje que terminó convertido en protagonista de una discusión que debía ser eminentemente pedagógica y que, años después, incluso apareció en movilizaciones contra políticas de la propia SEP en la que trabajó.

Y está también esa imagen que sintetiza como pocas la frivolización de la tragedia educativa: aquella funcionaria que desde la mañanera celebraba los resultados escolares al ritmo de “lero, lero, tú sacaste cinco y yo diez”.

Mientras ellos bailaban, millones de niños necesitaban aprender a leer correctamente, comprender lo que leen, resolver problemas matemáticos y desarrollar pensamiento científico.

Se propusieron convertir la educación pública en una herramienta de adoctrinamiento político y lo están logrando.

Y lo más grave es que el costo de esta discusión no lo pagarán Marx Arriaga, los funcionarios que bailaron en las mañaneras ni quienes hoy ocupan los escritorios desde donde se diseñan las políticas educativas. Lo pagarán los niños y jóvenes que están pasando por las aulas mexicanas.

Si las escuelas públicas son mejores que las privadas, ¿porqué todos los hijos de los funcionarios de la 4T asisten a los colegios y universidades que tanto odian y critican?

La respuesta ya la dio la prueba PISA

QUE SE LLEVE EU A LOS NARCOPOLÍTICOS

Después de que el exfuncionario mexicano Simón Levy publicó mediante encuestas que la mayoría de los mexicanos quería una intervención de para llevarse a los !na*rc0oPolíticos, la presidenta Claudia declaró en la mañanera que es falso ya que los mexicanos NO QUIEREN una intervención extranjera porque perdemos soberanía y no ayuda a México.

Por lo que Simón Levy le lanzó un reto a la mandataria mexicana diciendo:

“Te reto Claudia Sheinbaum a hacer una consulta pública a los mexicanos si quieren la extracción de narcopolíticos mexicanos por Estados Unidos.

Si los mexicanos deciden que no, te ofrezco una disculpa pública en todos los medios y voy a tu conferencia.

Si no, tú renuncias a la presidencia.” ¡¡¡Mocos!!!

REFLEXIÓN

Cuando don Fernando Gutiérrez Barrios encabezó su primera reunión de gabinete, primero ordenó a sus colaboradores que mandaran sus vehículos fuera del primer cuadro y al concluír la reunión los llamaran para recogerlos, y es que todos, o casi todos, se habían estacionado sobre Zaragoza. Jamás volvimos a ver, al menos ese sexenio porque Dante mantuvo la instrucción, un embotellamiento en el primer cuadro de Xalapa, eso es pensar primero en los gobernados y respetarlos. Escríbanos a mrossete@yahoo.com.mx | formatosiete@gmail.com