Punto de Vista

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Punto de Vista

* Nahle: se debe a Veracruz

Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Ya se había anticipado aquí apenas la semana pasada: la secretaría de salud está inmersa en una absurda guerra intestina entre los servidores públicos del más alto nivel, lo que ha provocado que abandonen sus más elementales obligaciones. *** A primera hora de este lunes, las instalaciones de Sesver en todo el Estado fueron tomadas (de forma simbólica, pues no se dejó de prestar el servicio) por trabajadores sindicalizados que exigen el cumplimiento de múltiples demandas laborales. *** Para no confundirnos (porque en el sector salud hay más de una organización gremial) esta expresión de protesta fue impulsada pir la Sección 26 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA). Su protesta tuvo lugar en 60 hospitales, más de 800 centros de salud y en las 11 jurisdicciones sanitarias. *** Piden que el gobierno cumpla con el compromiso deasignación inmediata de plazas escalafonarias y de pie de rama, antes de cualquier proceso de transferencia al IMSS-Bienestar. También reclaman el pago en efectivo de prestaciones como uniformes, y bonos de fin de año, incluyendo los adeudos desde 2016 y pendientes de 2025, así como la entrega de insumos médicos, equipo de protección y viáticos. *** La dirigencia sindical asume que buena parte de estas prestaciones están atoradas en el área administrativa, por lo que en su pliego petitorio incluyeron la exigencia de que sean cesadas la directora de Recursos Humanos de los Servicios de Salud, Marcela Pozos Jerónimo; la jefa del Departamento de Prestaciones Sociales al Personal, Ana Victoria López Pérez, y la jefa del Departamento de Administración de Personal, Noelia Lagunes Calderón. *** La gobernadora Rocío Nahle se refirió a este tema y advirtió que “si se les debe, se les tendrá que pagar”, dando a entender que desconoce a fondo el reclamo, lo que resulta absurdo, pues antes de una movilización como esta se debieron enviar múltiples oficios y documentos en los que el sindicato expresaba las razones de su protesta. *** Ricardo Ahued, el secretario de Gobierno, estableció diálogo con el sindicato, aunque no resolvió nada.

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Es, de verdad, loable que la ingeniera petrolera Rocío Nahle exprese su solidaridad a la empresa que la vio crecer en lo profesional. Pemex fue su casa durante muchos años, ahí conoció a quien hoy es su marido y gracias a ello hoy tiene una sólida familia.

Tiene la gobernadora, pues, sólidas razones para salir en defensa de la empresa petrolera de México. Donde quizá está fallando es en los argumentos.

Cuando afirma, de forma contundente que Pemex “es una empresa que nos ha dado mucho a todos los mexicanos y más a Veracruz” y, por lo tanto, “siempre la va a defender”, pasa por alto que los afectados por esas fallas de Pemex (su “lealtad” a esa institución no debe cegarla, el propio director de la petrolera admitió que fue responsabilidad de la empresa que dirige) fueron pescadores y pobladores que también le han dado mucho a México y más a Veracruz.

También pasa por alto que -si las cifras no mienten- ella fue elegida por los veracruzanos para representarlos a ellos, para defenderlos. Será mucha la lealtad que ella le tenga a la empresa petrolera, pero su obligación es velar por los intereses de los veracruzanos, esos que resultaron damnificados por uno de los mayores desastres naturales en la historia del Golfo de México (eso también fue confirmado por el grupo interdisciplinario).

Exigir que Pemex se haga cargo de subsanar los daños causados por los errores de su personal, no es “atacar” a la institución, sino procurar justicia para los que resultaron afectados.

También se equivoca cuando afirma que “Pemex nos da seguridad y soberanía” y que “hay una campaña en su contra desde hace tiempo”. Lo cierto es que ha Pemex se le ha tratado siempre -incluso de los tiempos de los “gobiernos neoliberales”- con extraordinaria benevolencia.

No es apenas ahora cuando se exige llamar a cuentas a la empresa petrolera. Hace 9 años (marzo del 2017) en este mismo espacio se escribió lo siguiente:

“En los tiempos en los que gobernaba Fidel Herrera se presentó un conflicto que requirió de todo el oficio político del mandatario estatal. Mientras Fidel Herrera dialogaba con las más altas autoridades de Pemex para impulsar nuevos proyectos de inversión en territorio veracruzano, y la participación directa de esa empresa en el mejoramiento de las poblaciones que han crecido gracias a la actividad petrolera, diversas organizaciones ambientalistas reclamaban a las autoridades estatales ‘mano dura’ y ‘sanciones ejemplares’contra Pemex, por el severo daño que le ha causado la explotación y transformación del hidrocarburo a hábitat natural de la entidad. Y tenían razón. Los ejemplos se pueden contar por cientos, del daño que han causado los accidentes vinculados con las actividades petrolíferas (…) Pemex ha sido, es y seguirá siendo por un buen rato más, uno de los motores económicos más importantes para Veracruz, lo que obligaba al gobernador a tratar con ‘mucho tacto’ la justa demanda de las organizaciones ambientalistas”.

Así pues, la ingeniera, la extrabajadora petrolera, debe dejar a un lado su fanática defensa de la institución que la vio crecer, para exigir la justa retribución a los veracruzanos que fueron afectados por el derrame de petróleo provocado por la negligencia de los trabajadores de esa institución.

Como diría aquel slogan de Televisa: ¿tiene el valor, o “le vale”?

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Epílogo.

Y a propósito de ese gigantesco derrame de petróleo, la propia presidente Claudia Sheinbaum tiene una visión más sensible. Ha dado instrucciones para crear un mecanismo que vigile el Golfo de México, de manera que se pueda actuar con oportunidad, y no descarta la aplicación de sanciones. *** — Que haya una supervisión permanente de un externo: de manchas, de posibles manchas que haya de petróleo en el Golfo, para poder informar a tiempo de lo que está ocurriendo y que se puedan tomar todas las medidas (…) Como estas, hay otras investigaciones sobre Petróleos Mexicanos, muchas de ellas de tiempos anteriores que tiene todavía la Fiscalía, que no se han acabado de resolver (…) Ellos tienen que seguir investigando para que haya todas las consecuencias que tiene que haber en términos jurídicos y que se informe claramente al pueblo de México”. *** Nadie la escuchó gritar: “¡qué viva Pemex!”.

filivargas@gmail.com