México enfrenta un desafío demográfico por el acelerado envejecimiento de la población y la disminución de la tasa global de fecundidad, que con 1.6 hijos por mujer, ya se ubica por debajo del remplazo poblacional (dos hijos por mujer). Con este escenario, la previsión es que en 2034 habrá más adultos mayores que niños (16.8 contra 16.2 por ciento), revela información del Consejo Nacional de Población (Conapo).
A esto se suma que cada vez hay más mujeres –sobre todo jóvenes– sin hijos y sin deseos de tenerlos. Entre 2018 y 2023, el porcentaje casi se duplicó entre las que tenían de 20 a 24 años, al pasar de 23.7 a 43.2 por ciento. El promedio nacional pasó de 31.3 a 50.1 por ciento, y en las adolescentes de 15 a 19 años subió de 25.2 a 44.4.
La investigadora Raffaela Schiavon, ginecóloga y especialista en salud sexual y reproductiva, destacó que la disminución de la tasa de fecundidad en el país ocurrió en unos cuantos años y de forma más acelerada a partir de la pandemia de covid-19.
Advirtió que además de los retos que implica para México la transición demográfica, habrá de prestar atención a las reacciones de grupos y gobiernos conservadores para impulsar políticas “pronatalistas” para que las mujeres tengan más hijos, se queden en sus casas, dejen de salir a trabajar y se dediquen al cuidado de sus familias, lo que conlleva el riesgo de que disminuyan las políticas de apoyo a la economía del cuidado, entre otros.
En entrevista, comentó que aunque Europa también enfrenta el envejecimiento poblacional, lo que le tomó un siglo, la migración ha contribuido a contener la transición demográfica, porque las personas han llegado a formar familias y, por consiguiente, a mantener la tasa de fecundidad.
Sobre la disminución del deseo de las mexicanas a tener hijos, el Conapo, dependiente de la Secretaría de Gobernación, reconoce que esas decisiones están condicionadas “por el contexto socioeconómico, incluida la falta de oportunidades laborales, de ingresos adecuados, dificultades en conciliar el trabajo con el cuidado de los hijos, falta de acceso a una vivienda, temor a no poder garantizar una educación de calidad y la falta de protección social, entre otras razones”.
Además, está la persistente desigualdad. Datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023 indican que en la Ciudad de México la tasa de fecundidad es de 0.96 hijos por mujer, pero en Chiapas es de 2.39.
Las mujeres hablantes de lengua indígena tienen 2.51 hijos en promedio, contra 1.67 entre quienes no las hablan.
Las diferencias también son notables según el nivel educativo de la población femenina. Quienes no estudiaron la secundaria registran 2.42 hijos por mujer, mientras entre aquellas con educación media superior o superior la tasa de fecundidad es de 1.44; las residentes en localidades rurales tienen 2.22 hijos, contra 1.56 en las áreas urbanas.
El Conapo reconoce que estas diferencias reflejan dinámicas culturales y decisiones individuales, pero también están asociadas a condiciones de marginación y desigualdad de género.
El mismo fenómeno se observa en el acceso a los métodos anticonceptivos, pues si bien a escala nacional 75 por ciento de las mujeres sexualmente activas los tienen, entre las hablantes de lengua indígena el uso es de 66 por ciento, y en las áreas rurales, 72.
Con información del diario LA JORNADA



