La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) redujo a 0.8 por ciento su perspectiva de crecimiento de este año para México. Tres meses atrás, cuando subrayó que “revitalizar el crecimiento es (…) reto urgente” en el país, el organismo estimaba un avance anual de 1.4 por ciento.
Ahora, la organización destaca que “la actividad económica se debilitó notablemente a principios de 2026 por la desaceleración de la demanda interna y la creciente incertidumbre comercial, con contracción del producto interno bruto de 0.6 por ciento” respecto al trimestre inmediato anterior, además de las tribulaciones en el plano internacional.
La debilidad interna de la economía mexicana alcanzó a la industria, la agricultura y los servicios, es decir, a todas las actividades económicas, expuso. “La inversión privada se mantiene baja, mientras el consumo privado se ha moderado, en consonancia con la desaceleración de la creación de empleo formal”, apuntó.
Sobre la demanda externa, además de la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos y la incertidumbre global provocada por los ataques de ese país e Israel contra Irán, que tienen efecto indirecto en México, la OCDE reconoce que algunos sectores, como el de equipos informáticos, han impulsado las exportaciones, pero las de automóviles siguen siendo débiles por efecto de los aranceles de Donald Trump.
México se ve afectado por el conflicto en Medio Oriente “vía canales indirectos, en particular por su impacto en el crecimiento global”. Una parte de estos efectos se encuentra en el subsidio al impuesto especial sobre producción y servicios, que se usa para amortiguar el repunte en los precios internacionales de los combustibles y que, en el pronóstico de la OCDE, se mantendrán durante 2026-27. Considera que, si bien las tasas de interés más bajas apoyarán la inversión privada, “su recuperación será gradual en medio de la persistente incertidumbre política nacional e internacional”. A esto se suma un gasto público limitado por la consolidación fiscal en curso.
Si bien el Banco de México ha continuado su ciclo de flexibilización monetaria, reduciendo la tasa de interés oficial a 6.50 por ciento en mayo, a medida que la actividad económica se modera, se espera que las presiones inflacionarias disminuyan gradualmente. Sin embargo, no dejó de enfatizar que el conflicto en Medio Oriente persiste como riesgo para el alza de precios.
Con información del diario LA JORNADA



