Columna: Resiliencia Democrática
José Revueltas: México: una democracia bárbara. ¿Qué tan vigente sigue siendo esta interpretación?
Eduardo Sergio de la Torre Jaramillo
““La democracia bárbara de México se ha vuelto a imponer una vez más y tendrá que transcurrir todavía algún tiempo para que pase del estado de barbarie al de la civilización. Sin embargo, no hay que culpar a nadie por esto, pues se trata de un hecho histórico, de una “fatalidad” histórica””
José Revueltas
Hace cincuenta años murió José Revueltas, y como homenaje dedico esta columna a un ensayo que escribió este intelectual marxista hace 76 años, justo lo fechó en octubre-noviembre de 1957.
Fue un ensayo previo a la elección presidencial de Adolfo López Mateos en 1958; en el prólogo a la segunda edición aclara que el nombre lo tomó del libro “México bárbaro” de John K. Turner. Y en ese mismo apartado define que la “democracia bárbara” se instauró con la constitución política de Querétaro, y sentenció que: “… Pero lo que sí funciona y sigue siendo válido, es el hecho de que la camarilla del poder en el México actual, no sobreviviría ante el empuje crítico de una democracia auténtica con todo lo que esto comporta: libertad de expresión, de libre asociación, de libre sufragio y demás”.
En este preámbulo observó que la vida electoral del país era una “comedia”, afirmando que la renovación del sistema electoral y la regeneración de la democracia en el país no debía esperarse del poder público, sino de la oposición de izquierda, porque el PAN no era independiente, sólo por haber presentado un candidato presidencial, que eso era algo “cándido”, y que las críticas de la derecha sólo fortaleció y cohesionó al propio régimen, y los comparó con el Quijote “todo fantasía, todo corazón”, y el triste resultado electoral del PAN en esa elección federal sería obtener unas cuantas curules.
Su crítica más cruel es hacia Vicente Lombardo, líder del Partido Popular (antecesor del Partido Popular Socialista), a quien ubica como la izquierda oportunista y no revolucionaria, donde Revueltas se encontraba.
Lapidariamente, escribió sobre los dos candidatos presidenciales en 1958 lo siguiente: ““Los candidatos que surgieron después del tapado -Álvarez y Mendoza López- ya no podían desempeñar, en estas circunstancias, sino el papel de “forillo” democrático -la decoración de fondo que se coloca en las representaciones teatrales- destinado a que resáltese la actuación de la primera figura de la compañía y de este modo no pararon mientes, siquiera en ir a “hacer la legua” por el interior de la República””.
Ya en el ensayo, arranca su interpretación que en este país se hace política “a la mexicana”, que se tiene una ilusión de una “autarquía ideológica” que nos defendemos y evadimos la verdad, lo sintetiza de esta manera: ““En México -y valga aquí aquello de albarda sobre parejo- se hace política “a la mexicana”, se hacen negocios “a la mexicana”, se consuman infamias y traiciones “a la mexicana”, como también proezas, heroicidades y locuras, que por serlo “a la mexicana” ya encuentran en esto su más legítima justificación… Como una respuesta preliminar puede decirse que en el concepto “a la mexicana” entran todos aquellos vicios y virtudes, defectos y cualidades de nuestra praxis, de nuestro ser en la realidad, de nuestro realizarnos en la acción, que “no quieren decir su nombre” y que permanecen en la vaguedad de una actitud que a la postre siempre nos resulta muy divertida y nos arranca una sonrisa de alegre complicidad””.
Regreso a su crítica a Vicente Lombardo, de quien primero había sido su amigo y admirador, en esta etapa de su vida lo consideró de esta manera: “… el abogado Lombardo procede en la vida política como si estuviese litigando un juzgado de primera instancia, e invoca siempre la augusta preexistencia de una ley que se adecúa a sus fines. Pero si la ley incurre en el maldito capricho de no coincidir con ellos, esto no es obstáculo para que Lombardo se detenga en algo de tan poca monta como es lo de inventar otra ley menos inconsecuente y tozuda”.
Hace una crítica de un panfleto electoral que había escrito Lombardo Toledano, quien identificaba a dos corrientes políticas: la de los “políticos ignorantes” que eran los “revolucionarios”, y los “conservadores”, los primeros sostenían que el desarrollo de México se encontraba dependiendo de los límites que le permitía el gobierno de Washington; y los segundos, que México se debe someter a los designios del gobierno de Washington (que eran los panistas). La tercera vía, era lo que interpretó Lombardo como un país independiente apoyado por las fuerzas progresistas.
Revueltas compara a Lombardo con Sebastián Lerdo de Tejada, quien acuñó la frase: “la desgracia de México es estar muy lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos”.
En lo que respecta al gobierno, que siempre ganaba las elecciones, comentó que: “Una victoria que consiste, ante todo y, en primer lugar, en haber logrado imponer la imposición; es decir, el haber logrado que todos acepten, a querer o sin ganas, el principio de que la actual clase gobernante es la única que tiene derecho y fuerza para seguir gobernando al país”. Su realismo político lo llevó a pensar que el régimen no era derrotable, que en el país no había ninguna fuerza electoral que quiera enfrentar al gobierno, ni mucho menos derrotarlo, que tenga las condiciones para hacerlo, y que pretenda romper con el monopolio político.
Dentro de su idealismo político de izquierda consideró que la clase obrera a través de la “extrema izquierda” era la que despeñaría una rol de oposición “condicional” al gobierno, no una oposición “sistemática”, en donde los obreros podían rescatar del dominio y la influencia de la clase dominante para establecer una auténtica democracia, ya que privaba en el país: “La imposición, el fraude, los chanchullos, en suma todo lo que constituye las apariencias exteriores de la política electoral, no son otra cosa que el reflejo secundario de una realidad interior, que es lo que verdaderamente importa y donde está el resorte del mecanismo con que se mueve el conjunto de toda la complicada tramoya”.
El Estado mexicano se “desdobló” en las masas campesinas y empezó a compartir el poder, al igual que con los obreros, estos últimos se desidentificaban consigo misma, perdiendo la conciencia de clase, y a través del PNR, PRM, PRI, se construyó la democracia bárbara.
A 76 años de haber escrito este ensayo José Revueltas, lo primero que hay que debatir si la democracia bárbara o morenista es una fatalidad histórica, porque para los que hoy gobiernan consideran que la democracia en el país se creó en 2018, y si tomo como referente el estudio V-Dem 2025, donde México ya salió de ser una democracia gris en 2019 y ahora está tomando carta de naturalización como una autocracia electoral, donde hay elecciones pero siempre gana el mismo partido político, se ha perdido libertad de expresión, hay deterioro en la calidad de las elecciones por parte del INE, TEPJF, OPLE y TE, existe control del poder legislativo y judicial, y últimamente represión financiera de la ONG´s.
Se sigue haciendo política “a la mexicana”, con la elección del poder judicial, ya que es el único país en el mundo que elige jueces, y que poco a poco se quiere que se regrese a “imponer la imposición”.
La única diferencia que observo con el ensayo de revueltas, es que la democracia ya no la puede hacer la oposición porque los partidos dejaron de serlo para convertirse en un simple club de amigos, ahora le toca a la propia sociedad, y su derivación en las candidaturas independientes, porque como escribió Revueltas “… la camarilla del poder en el México actual, no sobreviviría ante el empuje crítico de una democracia auténtica con todo lo que esto comporta: libertad de expresión, de libre asociación, de libre sufragio y demás”.
Finalmente, se pregona la democracia en el exterior, pero en el interior se proponen planes con todo al abecedario para destruir a la democracia, es lo que hacia el PRI de los años cincuenta, se presumía una democracia en el extranjero, pero en el país existía una democracia “bárbara”, de allí que no hay ninguna diferencia entre morena y lo que fue el PRI en aquellos años, por eso la pregunta central es: ¿acaso es una fatalidad histórica que México tenga una democracia bárbara?



