La Arquidiócesis de Xalapa que preside monseñor Jorge Carlos Patrón Wong hizo un llamado vehemente a “encontrar soluciones a los problemas de la inseguridad, violencia y corrupción” imperantes en nuestra sociedad.
En su pieza informativa dominical, signada por el portavoz eclesial, el padre Juan Beristain de los Santos, se asienta: “Es necesario ante los procesos sociales, históricos, políticos y culturales de México y Veracruz tener y desarrollar un espíritu de sencillez que reavive en cada mexicano y veracruzano la sensibilidad, los principios morales claros y la creatividad permanente para participar y encontrar soluciones a los problemas de la inseguridad, violencia y corrupción”.
Con el titular “Ser sencillos es tener la sensibilidad para buscar juntos la justicia social”, el párroco de la arquidiócesis metropolitana reflexiona sobre el evangelio de San Mateo, que “describe con precisión el día en que Jesús sorprendió a todos dando gracias por su éxito con la gente sencilla de Galilea y por su fracaso entre los maestros de la ley, escribas y sacerdotes: ‘Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado la gente sencilla. Sí Padre, así te ha parecido bien’ (Mateo 11, 25-26)”.
“Ser sencillo, añade el sacerdote especializado en filosofía y teología, es abrirse al Dios de Jesucristo y a la realidad con todas sus circunstancias en que se vive, para seguir aprendiendo; no cerrarse interiormente pensando que ya se conoce todo. Ser sencillo es estar dispuesto a dejarse enseñar por el Dios de Jesucristo, por la situación social que se vive y por los demás para buscar los caminos de vida digna, de paz duradera, de justicia social y de un desarrollo integral y sostenible”.
San Mateo expresa que los “sabios y entendidos” no entienden nada del mensaje nuevo y vivificante de Jesucristo. Ellos tienen su propia visión de Dios, de la realidad y de los demás; creen saberlo todo, no pueden aprender nada vital y nuevo. Su visión cerrada y su corazón endurecido les impiden abrirse a la revelación del Dios de Jesús y a la novedad vital de un estilo de vida auténticamente humano y cristiano, concluye.




