Protestan 800 mil en Francia por alza en precios; reportan mil 200 detenidos y 150 agentes heridos

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  • Crece en Europa descontento social por corrupción, costo de vivienda y desigualdad; cunden manifestaciones en Italia, Albania, Bélgica y Portugal.

Unas 800 mil personas participaron ayer en al menos mil 750 multitudinarias protestas contra el aumento del costo de la vida y en apoyo a las quejas de estudiantes de secundaria en las principales ciudades de Francia, donde al menos mil 200 personas fueron detenidas y 150 policías resultaron heridos.

Entre 550 mil y 800 mil inconformes, de acuerdo con datos de las autoridades y los organizadores, respectivamente, se volcaron a las calles y clamaron su deseo de cambio con lemas como: “tomamos la Bastilla” y “Macron, dimisión”.

Enfrentamientos entre policías y manifestantes, así como comercios saqueados y vehículos quemados fueron algunas de las escenas de caos que dejó la jornada de movilizaciones en París, Marsella, Lyon, Lille, Burdeos y Grenoble, entre otras ciudades. En Limoges fue incendiado el edificio del ayuntamiento, uno de los monumentos históricos del país.

Las masivas protestas fueron convocadas en redes sociales por el movimiento llamado Amarillos y jóvenes, que hizo un exhorto a unirse al grupo Chalecos amarillos, la generación Z, campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados y otras organizaciones.

Los participantes expresaron frustración y enojo generalizados contra el gobierno, debido a los pronunciados aumentos en los precios de gasolina, energía eléctrica y alimentos en los meses recientes.

A ello se sumaron decenas de miles de jóvenes que exigen desde hace semanas al gobierno un gasto de 10 mil millones de euros (más de 11 mil millones de dólares) para resolver la escasez de docentes, reparar infraestructuras y mejorar las condiciones educativas.

Los manifestantes afirmaron que la mayoría de las personas marcharon pacíficamente y atribuyeron gran parte de la violencia a alborotadores, cuyo propósito era causar daños y enfrentarse a la policía.

“Luchamos porque el costo de la vida es demasiado alto, el precio del combustible es excesivamente elevado, los alumnos de secundaria son atacados violentamente y heridos por todo el país sólo por intentar manifestarse, pedir más profesores y unas condiciones de aprendizaje dignas”, afirmó Lola, de 19 años en París.

En la capital, alborotadores dejaron autos incendiados y comercios saqueados, mientras marchas no autorizadas intentaron acercarse a lugares estratégicos, como los Campos Elíseos o el Palacio del Eliseo, sede del Poder Ejecutivo.

El presidente Emmanuel Macron advirtió que los autores de los disturbios serán “perseguidos y castigados”, porque “no hay lugar para la violencia” en Francia, mientras el alcalde parisino, el socialista Emmanuel Grégoire, denunció que hay “calles enteras metódicamente devastadas”.

Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu expresó: “no nos dejaremos intimidar”, al acusar al partido de izquierda La Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de las protestas.

“La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, declaró la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos para la próxima elección presidencial.

Mélenchon reviró: “en París, el mando aberrante abrió la puerta al caos. Los líderes no saben qué hacer, las tropas tienen miedo y se vuelven locas, quienes comparten nuestra lucha no tienen nada que ver con el pillaje y el saqueo”.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que los agentes pueden usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos, pese a que las autoridades habían restringido recientemente su uso en las protestas estudiantiles, luego de que un joven perdiera una mano.

Ayer otro manifestante perdió una mano en Saint-Étienne por la explosión de una granada lanzada por los uniformados, informó a la agencia de noticias Afp una fuente cercana.

El ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, adelantó que ordenó a las fiscalías solicitar prisión provisional para los responsables de ataques a la policía o edificios públicos.

SE PROPAGA EL DESCONTENTO
SOCIAL EN MÁS PAÍSES DE EUROPA

Europa vivió ayer una jornada de protestas que encarnan el creciente descontento social.

En Italia, una marcha contra el elevado costo de vida en Milán generó disturbios. Efectivos policiales se enfrentaron con manifestantes encapuchados al intentar desalojarlos de la lujosa galería Vittorio Emanuele II, situada a un lado de la explanada de catedral.

Hubo además saqueos en locales comerciales y los turistas huyeron del centro de la ciudad. La estación central de Metro del Duomo fue cerrada durante los enfrentamientos, en los que varias personas resultaron heridas y se produjeron detenciones, informaron medios italianos.

En Bolonia, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a un grupo de encapuchados que lanzaron bombas de humo, botellas y piedras; funcionarios precisaron que detuvieron a siete personas.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, afirmó en su cuenta de X que “los vándalos aprovechan las manifestaciones para sembrar caos, atacar a quienes velan por la seguridad y mantener ciudades como rehenes”.

En Albania, en el quinto día de protestas contra la corrupción del gobierno, la falta de empleo y el bajo nivel de la educación, los manifestantes incendiaron contenedores de basura y arrojaron bombas molotov contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos y chorros de agua, indicó la televisión pública RTSH.

Las autoridades informaron que 16 agentes y dos manifestantes resultaron heridos durante los enfrentamientos ante la sede gubernamental. Europa Press reportó 21 agentes y 13 manifestantes heridos, según información recogida en los hospitales de Tirana.

Las manifestaciones, que iniciaron el miércoles con un asedio nocturno a varias sedes gubernamentales, se enmarcan en la llamada Revolución de los Flamencos, que se centra en las reivindicaciones educativas, pero también se opone a un proyecto inmobiliario en la costa adriática de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En Bélgica, cientos de jóvenes marcharon en la estación central de Bruselas y en Lieja contra los recortes a educación y la desigualdad social; si bien la protesta en la capital inició de forma pacífica, terminó en choques con la policía.

En Portugal, decenas de miles de personas salieron a las calles de Lisboa, tras varios días de protestas contra las elevadas tasas de adquisición habitacionales, que se duplicaron desde 2017, lo que agravó una de las peores crisis de asequibilidad de Europa.

Con información del diario LA JORNADA y las agencias Afp, Ap, Reuters y Europa Press